
Por Virginia Delgado
15 de octubre de 2026La bioimpresión es una tecnología que utiliza impresoras y técnicas 3D para fabricar estructuras tridimensionales compuestas de materiales biológicos. Su objetivo es replicar tejidos u órganos que se puedan trasplantar a seres humanos.
Gracias a su uso, se está dando un paso importante más en el desarrollo de terapias personalizadas, en la medicina regenerativa y en la ingeniería de tejidos. En estos últimos ámbitos, la bioimpresión está haciendo posible el diseño de cartílagos, huesos, piel y tendones. “Se está empezando a aplicar para grandes quemados. Si hay una quemadura y la piel no se regenera, esta tecnología permite imprimirla en el laboratorio en función de la geometría del paciente y con los materiales necesarios. Una vez imprimida, se trasplanta”, explica a Medicina Responsable Beatriz Olalde, la directora del Área de Biomateriales de la Unidad de Salud de Tecnalia.
Tecnalia es uno de los centros tecnológicos privados más grande del sur de Europa que acompaña a las empresas en el desarrollo de tecnologías diferenciales, como la bioimpresión.
Gracias a su apoyo, esta tecnología está teniendo otras funcionalidades como el testeo de nuevos fármacos. Un proceso que comienza con la fabricación de modelos de tejidos y órganos para probar estos medicamentos. “Podemos fabricar, por ejemplo, un hígado en el laboratorio con unas dimensiones y una geometría específica. Le damos el medicamento y vemos si está mejorando”, explica Beatriz Olalde. También, es una alternativa para personas que necesitan, por su patología, una dosificación específica o para pacientes que tienen que ingerir diferentes fármacos de forma crónica, ya que la impresión 3D puede unificar las dosis en un único comprimido.
Los expertos también ven en la bioimpresión una solución en futuros trasplantes, ya que, al emplearse células del propio paciente en la impresión de órganos, se evita el rechazo. “No hay rechazo. Además, el paciente se recupera antes porque no hay infecciones ni inflamaciones. Esto supone un ahorro al sistema sanitario porque, entre otras cosas, permanece menos tiempo en el hospital”, añade Olalde.
En cuanto a la regulación de la bioimpresión, la directora del Área de Biomateriales de la Unidad de Salud de Tecnalia explica a Medicina Responsable que es “muy larga y dura”. “Es la regulación más larga que existe en la industria, también es muy costosa – añade-. Implica muchos años de desarrollo, como todos los productos que están en contacto con el cuerpo. Es así por la seguridad del paciente. Todo tiene que haber estado estudiado previamente con ensayos preclínicos y clínicos. Muchas veces, la ciencia va más adelantada que la regulatoria. Científica y tecnológicamente podemos hacer muchas cosas, pero la regulatoria de lo que sale nuevo tiene que escribir nuevas normas, nuevas guías…”, concluye la experta.