
Por Virginia Delgado
17 de julio de 2026Las exigencias competitivas, las relaciones con los entrenadores, las expectativas, las lesiones o la incertidumbre profesional son factores que pueden generar estrés en los deportistas profesionales. Un estrés que en muchas ocasiones no es pasajero, ni viene solo, hasta el punto de que puede llegar a provocar problemas de salud mental y desarrollar patologías psicológicas, como trastornos de ansiedad y depresión.
Según los expertos, uno de cada cinco deportistas presenta estos síntomas, junto con trastornos del sueño e incluso abuso de alcohol. Ante ello, lamentan que a estos problemas no se les dé visibilidad y estén estigmatizados, y reclaman modelos de atención que acompañen a los deportistas en todas las etapas de su carrera.
"El rendimiento y la competición forman parte de la vida del deportista, pero no pueden constituir el único eje sobre el que se construya su identidad. El acompañamiento psicológico, emocional, financiero y laboral resulta fundamental para afrontar esta transición", ha señalado la psiquiatra María López-Ibor.
Por su parte, Lola Fernández Ochoa, presidenta de la Fundación Blanca, ha hablado de la necesidad de impulsar un cambio cultural dentro del deporte. "La mentalidad de máxima exigencia que caracteriza al deporte de élite tiene un impacto directo sobre el bienestar emocional de los deportistas. Es necesario que la salud mental reciba la misma atención y reconocimiento que una lesión física visible", ha subrayado.
López-Ibor y Fernández Ochoa se han manifestado en las jornadas “Salud Mental y Gestión Integral del Deportista”, incluidas en el programa de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) y organizadas por el Real Club de Golf La Herrería, en colaboración con la Fundación Blanca.
El encuentro ha contado con los testimonios de deportistas de élite, como las exgimnastas Almudena Cid y Tania Lamarca Celada, los exjugadores de baloncesto Fernando Romay y José Antonio Montero, los exfutbolistas Raúl González y Julio García Mera, la jugadora de hockey Beatriz Pérez y la golfista Carmen Alonso. Junto a profesionales sanitarios, representantes institucionales y expertos, han analizado tanto los factores deportivos como los sociales, económicos y personales que condicionan su bienestar emocional.
Así, han insistido en la necesidad de incorporar equipos multidisciplinares que integren profesionales de la salud mental, y de impulsar la coordinación entre clubes, federaciones e instituciones. "Debemos promover espacios de reflexión que contribuyan a avanzar hacia un modelo deportivo en el que la salud mental forme parte de las estructuras habituales de apoyo al deportista. También, espacios de diálogo que permitan comprenderles mejor”, ha señalado durante las jornadas Alberto Tomé González, director general de Deportes de la Comunidad de Madrid.
Durante la vida profesional de los deportistas de élite, las familias y los equipos técnicos son sus principales estructuras de apoyo emocional, por ello, los expertos señalan que hay que poner el foco en estos entornos.
También lo hacen en el momento de su retirada, ya que es una de las etapas de mayor vulnerabilidad para muchos, sobre todo cuando no tienen una preparación previa ni una planificación a largo plazo, porque puede provocar pérdida de identidad, incertidumbre y dificultades de adaptación a una nueva realidad personal. Entre un 15% y un 20% de los deportistas retirados experimentan transiciones complejas que pueden requerir atención psicológica especializada.