
Por Medicina Responsable
13 de agosto de 2026El sindicato de enfermería Satse ha denunciado la creciente movilidad de enfermeras entre comunidades autónomas y también a países extranjeros. En un comunicado, la organización apunta que esta tendencia es fruto de una dinámica que incentiva el “mercadeo” de profesionales con mejoras laborales puntuales en determinados territorios, pero que no resuelven el que, a su juicio, es el problema de fondo: la infradotación de las plantillas y la precariedad laboral.
Satse señala que estos desplazamientos, que califican de “forzosos”, vienen aumentando año a año, por lo que reclaman a las administraciones respuestas a medio y largo plazo. Para el sindicato, esta dinámica es síntoma del “fracaso” del sistema sanitario, y emplazan a ofrecer condiciones de trabajo que fidelicen y retengan a los profesionales.
En este sentido, apuntan que esta situación se pone especialmente de manifiesto durante el verano, dando lugar a lo que ven como una “guerra de guerrillas” entre comunidades por atraer profesionales para cubrir los relevos por vacaciones. Una solución puntual que se traduce en “pan para hoy en algunas autonomías y hambre para mañana en el resto”.
Así, entienden que se perpetúa el problema de fondo, que no es otro que “el déficit estructural de plantillas y sus malas condiciones de trabajo”. De esta forma, el sindicato entiende que el Gobierno central y los autonómicos no hacen más que “poner vendas a una herida que cada vez es más profunda”. Satse reprocha que el diagnóstico de la situación es claro, aunque las consecuencias se están cronificando en el sistema sanitario.
En su escrito, Satse acusa a las administraciones de incentivar “una política de autosabotaje” al favorecer la migración de profesionales con una alta formación también fuera de las fronteras españolas. El sindicato estima que cada año son entre 1.000 y 1.500 las enfermeras que abandonan nuestro país en busca de oportunidades profesionales en otros territorios.
Al respecto, Satse incide en que, mientras persistan las diferencias en salario, estabilidad laboral, carga de trabajo, reconocimiento profesional y oportunidades de desarrollo, las enfermeras españolas seguirán migrando a países como Noruega, Reino Unido, Irlanda, Suiza o Francia, “un gol en toda la escuadra a un país que es primera potencia mundial en generar talento enfermero”, agrega.
En todo caso, el sindicato defiende una movilidad voluntaria motivada por las aspiraciones personales que tenga cada profesional pero nunca como “una necesidad sobrevenida para que unas condiciones laborales adecuadas le reconozcan un trabajo especialmente complejo y penoso que, sobre todo, es fundamental en cualquier país o comunidad autónoma para mejorar la salud y calidad de vida de las personas”, concluye.