
Por Juan García
16 de julio de 2026La ardua negociación para renovar el concierto de la Mutualidad General de Funcionarios del Estado (Muface) el pasado año se saldó con un aumento del 41% en la dotación que reciben las aseguradoras para brindar asistencia sanitaria a estos trabajadores públicos. Se trata de una cifra récord en la historia de la mutualidad, pero de la que, según revela una encuesta promovida por el Foro Nacional de Médicos en Ejercicio Privado de la Organización Médica Colegial (FONMEP), no se están beneficiando los médicos que prestan esta atención sanitaria.
Según este sondeo, el 80% de los médicos de la sanidad privada que atienden a mutualistas asegura no haber percibido un aumento en sus honorarios desde la entrada en vigor de este nuevo concierto. Para el representante nacional de Medicina Privada de la OMC, el doctor José Luis Alcíbar, estos datos no hacen más que evidenciar una tendencia que viene de años atrás. “Que las aseguradoras no suban los baremos es una constante”, asevera. La presión sobre las tarifas que reciben los médicos en la mutualidad lleva a no pocos médicos a llegar a trabajar “por debajo del precio de coste”, generando una dinámica que califica como “un riesgo temerario”.
La propia investigación se hace eco de esta realidad, en tanto que tres de cada cuatro encuestados afirma no haber visto un aumento en sus honorarios en los últimos años, ni siquiera para compensar el aumento del IPC. La situación se agrava en el caso de los autónomos y los especialistas que afrontan mayores costes estructurales y de equipamiento.
En lo que respecta al concierto en vigor, Alcíbar lamenta que se están poniendo de manifiesto las consecuencias de no haber atendido las reivindicaciones de los profesionales de cara a la negociación: “Cuando se estuvo negociando el concierto reclamamos a al Ministerio y a Muface que pusieran salvaguardas en el en la licitación para vigilar o garantizar que los prestadores del servicio realmente vieran incrementados sus honorarios y esto no se hizo”.
Este desajuste económico pone de manifiesto, a juicio del FONMEP, una “profunda brecha entre los recursos públicos destinados al sistema y la realidad que describen los profesionales que integran la red asistencial”. La posición que vienen trasladando las aseguradoras desde el comienzo de la negociación es que el modelo les venía haciendo acumular pérdidas económicas arrastradas de la licitación anterior. Así, justifican que ese incremento del 40% no es a efectos del primero de los tres años de concierto sino para el periodo completo, y que en este primer periodo están aún compensado esas pérdidas.
Una postura que, a juicio del doctor, no les exime de su responsabilidad sobre las condiciones pactadas. Para él, estas compañías están manteniendo una visión de mercado en la que obvian que los resultados salen a costa de un “sobreesfuerzo” de los facultativos y sin reconocer justamente el tiempo y la calidad asistencial que requieren.
Ante estas dinámicas de mercado, el problema para el doctor radica en la falta de capacidad negociadora de los médicos. “Lo que ven es que no se puede negociar y que no tienen fuerza ni capacidad para ello”. Un obstáculo que achaca a dos razones: la ausencia de espacios de representación colectiva y la progresiva concentración empresarial de los grupos de aseguradoras sanitarias.
“El problema con los médicos es que estamos muy atomizados y existen muchas dificultades para poder hacer una negociación colectiva”, señala el doctor. Frente a ello, defiende la conveniencia de crear una mesa sectorial para los médicos de la sanidad privada en la que abordar estas cuestiones con las patronales. “No creo que podamos fijar baremos en un mercado libre, pero sí por lo menos marcar unas garantías mínimas de que los profesionales que traten la actividad privada vayan a ganar un horario digno y adecuado a la responsabilidad y a la calidad del trabajo que están realizando”, argumenta Alcíbar.
Para el doctor, el ejemplo de referencia en este sentido es convenio de Unespa con los accidentes de tráfico. “Cada 3 años se negocia el convenio y se pone también cuáles son los baremos que tienen que percibir los prestadores de servicio. Creemos que deberíamos tener algo similar”, asevera.
En esta posición de debilidad, los médicos se enfrentan a una tendencia de concentración empresarial en grandes grupos que merman la capacidad de negociación de los facultativos. A juicio del representante del CGCOM, la competencia entre las aseguradoras se centra en la captación del cliente y no tanto por atraer a los médicos. “A la hora de pagar a los prestadores yo creo que tienen los márgenes ya bastante definidos en lo que tiene que ser. No existe esa esa competencia real por los proveedores”, sostiene a este respecto.
Los testimonios de los 1.200 profesionales consultados para la encuesta revelan también que los honorarios percibidos por pacientes de Muface son menores que los que reciben por los pacientes de seguros privados. “Esto nos choca mucho porque las aseguradoras están diciendo que la siniestralidad del paciente de Muface es más alta que la del privado y que por eso han tenido que subir tanto los precios".
Para el FONMEP, la cuestión trasciende la retribución de los profesionales y atañe a la propia sostenibilidad del modelo de la mutualidad. “Cuando los honorarios no permiten cubrir adecuadamente el tiempo clínico, los costes profesionales y la responsabilidad clínica, aumenta el riesgo de que los médicos limiten su actividad dentro de los cuadros concertados o abandonen progresivamente el modelo”, advierten como conclusión de su encuesta.
Ante estas dificultades, Alcíbar pone en valor los esfuerzos que han hecho desde el Foro para trabajar estas reivindicaciones con los ministerios de Trabajo y Sanidad. El doctor lamenta que estos encuentros, por el momento, “solo hemos tenido buenas palabras, pero no hemos llegado a concretar actos”.
El doctor reivindica el papel de los médicos de la sanidad privada y su aportación al sistema: “Nosotros al final somos como una autopista de pago que facilita que la carretera general esté más liberada de tráfico”. Por ello, reivindica un trato equitativo respecto a los médicos de la sanidad pública. “Somos igual de médicos y tenemos la misma formación. Igual que ahora se están negociando el Estatuto Marco, los trabajadores autónomos también deberían de tener derecho a tener un Estatuto propio para los médicos que ejercen en la privada”, considera el doctor.