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Día Internacional de la Enfermería

La enfermería pide paso tras décadas de transformación: del cuidado clásico al liderazgo clínico

La transformación académica y competencial de la profesión abre un debate sobre el papel que debe ocupar la enfermería en la sanidad del futuro

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La enfermería pide paso tras décadas de transformación: del cuidado clásico al liderazgo clínico
Freepik

Por Nuria Cordón

12 de mayo de 2026

El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la creciente complejidad asistencial están obligando a transformar los sistemas sanitarios de todo el mundo. Un cambio de modelo en el que la continuidad de cuidados, la prevención y el seguimiento de pacientes crónicos han ido ganando peso frente a un enfoque históricamente más centrado en la atención hospitalaria.

En este proceso de transformación, la profesión enfermera también ha experimentado una profunda evolución en las últimas décadas. Su papel dentro del sistema sanitario se ha ampliado al mismo ritmo que lo hacían las necesidades asistenciales, impulsado por el desarrollo académico y competencial de la profesión. Sin embargo, en la actualidad, el debate ya no está tanto en si la enfermería ha cambiado, sino en si el sistema sanitario ha sido capaz de adaptarse a esa transformación y trasladarla a sus estructuras, sus modelos organizativos y sus espacios de decisión.

Del cuidado clásico a la gestión de pacientes complejos

Una de las cuestiones que más ha impactado en el trabajo de la enfermería en los últimos años es la transformación del perfil de los pacientes. Frente a un modelo históricamente orientado a resolver procesos agudos hospitalarios, el aumento de la cronicidad y de pacientes pluripatológicos ha reforzado el peso de funciones como el seguimiento continuado, la educación sanitaria o la coordinación asistencial. “El sistema sanitario ha evolucionado hacia un modelo mucho más complejo”, explica Jesús Sanz, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE). Ese cambio, añade, “ha exigido profesionales con mayor capacidad de análisis, toma de decisiones y visión integral”.

En este contexto, Diego Ayuso, secretario general del Consejo General de Enfermería, defiende que el sistema debe avanzar hacia “la prevención, la promoción de la salud y la atención a la cronicidad”, un cambio en el que la enfermería ha ido adquiriendo un papel cada vez más relevante.

Uno de los ejemplos más visibles de esta evolución es el crecimiento de figuras como las enfermeras gestoras de casos o de continuidad asistencial. Según Ayuso, estas profesionales “realizan una actividad muy especializada y experta” y trabajan especialmente con “personas con cáncer, con enfermedades neurológicas graves, respiratorios o cardiovasculares complejas”.  En definitiva, “El cuidado y seguimiento de las enfermeras ha demostrado una enorme mejora en la calidad de vida y en la disminución de complicaciones asociadas a las reagudizaciones de sus procesos patológicos”.

Una profesión más formada y con mayor peso estratégico

En las últimas décadas, la profesión enfermera también ha tenido una enorme transformación en el ámbito académico. Según explica el secretario general del Consejo de Enfermería, han pasado “de ser diplomados en Enfermería con una formación universitaria de tres años, a ser Grado con cuatro años de formación universitaria y la posibilidad de acceder a Máster, Especialidades y programas de doctorado”.

Ese desarrollo académico ha reforzado la presencia de la enfermería en áreas como la investigación, la gestión sanitaria o la toma de decisiones organizativas. “Cada vez hay más profesionales con formación de posgrado y doctorado que están generando evidencia científica”, destaca Sanz. En su opinión, este avance “refuerza el papel de la enfermería no solo como práctica asistencial, sino como disciplina académica y científica”. Además, aunque aún de forma insuficiente, es una realidad que “está creciendo el número de enfermeras que ocupan puestos y responsabilidades directamente implicadas en la toma de decisiones”, mostrando cada vez más “su papel estratégico”.

Más competencias y nuevos espacios profesionales

La ampliación de competencias enfermeras se ha convertido en uno de los principales debates sanitarios de los últimos años, especialmente en ámbitos como la práctica avanzada o la prescripción. “Una enfermería mejor formada y con competencias ampliadas es capaz de resolver más procesos de forma autónoma y segura”, sostiene Sanz.

Muchas de esas competencias ya forman parte del trabajo diario de las enfermeras. De hecho, “la prescripción es una competencia que las enfermeras/os realizamos desde hace décadas”, asegura Ayuso.

La cuestión, sin embargo, se ha convertido en uno de los principales focos de fricción entre representantes médicos y enfermeros. El debate no gira solo en torno al reconocimiento de una competencia profesional, sino también sobre sus límites, la seguridad jurídica y la delimitación de responsabilidades dentro de los equipos sanitarios.

Desde la profesión enfermera se defiende que la indicación y autorización de determinados medicamentos y productos sanitarios permite agilizar la asistencia, evitar demoras y dar cobertura legal a actuaciones que ya se realizan en la práctica clínica. Sin embargo, algunas organizaciones médicas han advertido del riesgo de una posible invasión competencial y de la necesidad de definir con claridad qué profesional asume cada decisión. Para la Organización Médica Colegial, la prescripción “no es un acto administrativo”, sino un proceso que parte de la exploración del paciente y requiere una formación específica; y algunos sindicatos médicos, como el Sindicato Médico Andaluz o Amyts, han ido más allá alertando de que ampliar estas competencias puede “comprometer la seguridad y salud de los pacientes”.

Frente a estas críticas, el colectivo enfermero insiste en que la prescripción enfermera “no es para sustituir a los médicos”, sino para adecuar las funciones a las capacidades de unos profesionales “cada vez más y mejor formados” y mejorar la atención a los pacientes, aunque el principal problema, según Ayuso, continúa siendo legislativo. “Lo que necesitamos es seguridad jurídica”, afirma. “No existe un reconocimiento nacional de estas enfermeras de práctica avanzada y es por ello que se precisa una legislación específica y un título oficial nacional”.

El gran reto: un sistema que todavía no se adapta

Pese a la evolución de la profesión, representantes del sector consideran que el sistema sanitario continúa funcionando con estructuras pensadas para una realidad muy distinta a la actual. “Los puestos de trabajo que ocupan mayoritariamente las enfermeras en la actualidad en nuestro país fueron diseñados en la década de los 80 del siglo pasado”, sostiene Ayuso, quien considera “necesario adaptar estos puestos de trabajo a la formación y competencia de las enfermeras/os y a las necesidades asistenciales y de cuidados de la población”.

A esta situación se suma el déficit estructural de profesionales. Según datos de la OCDE, España cuenta con alrededor de 6,3 enfermeras por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de la media europea, que supera las 8,5 enfermeras por 1.000 habitantes. Esta diferencia supone un déficit estimado de más de 100.000 profesionales para equipararse al entorno europeo. “El problema de la falta de enfermeras y enfermeros en España es estructural”, sostiene Ayuso, quien lamenta que “no ha habido interés por hacer un buen análisis de necesidades de profesionales sanitarios en general y de enfermeras en particular”.

A las dificultades derivadas de la falta de profesionales se suma, además, la escasa presencia de enfermeras en espacios de liderazgo y toma de decisiones. “La presencia en puestos de decisión sigue siendo limitada”, lamenta Sanz, una situación que considera “una oportunidad perdida para el sistema, pero fundamentalmente para los pacientes”.

Uno de los principales desafíos pasa ahora por actualizar la legislación que regula la profesión. “El principal reto es el cambio de la legislación vigente, que es de hace más de 20 años y ya no responde a la realidad de la profesión”, afirma Ayuso. Entre otras cuestiones, reclama reformar el Estatuto Marco, la Ley del Medicamento o la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias para adaptar el sistema “a lo que realmente es una enfermera/o en 2026”.

En un sistema que necesita cada vez más seguimiento, más prevención y mayor capacidad de respuesta, el reto ya no es solo reconocer el papel de la enfermería, sino integrar plenamente su potencial dentro de la organización sanitaria. Porque, en la práctica, buena parte del funcionamiento cotidiano del sistema ya depende, en la práctica, de la enfermería.



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