
Por Juan García
29 de junio de 2026El relevo generacional en la profesión médica presenta importantes desafíos a varios niveles. En el plano sistémico, el envejecimiento de las plantillas se está encontrando con una creciente dificultad por garantizar los relevos, al que se suma una falta de planificación a largo plazo en la provisión de plazas de residentes que amenaza con desequilibrar el mercado laboral para los médicos en la próxima década. A título individual, los facultativos hacen sus cálculos para escoger el mejor momento en el que retirarse, por si les compensa mantenerse en activo más allá de la edad legal de jubilación
Ante esta tesitura, el doctor Vicente Matas ha elaborado un nuevo informe para el Sindicato Médico de Granada (Simeg) en el que pone cifras al beneficio económico que supone para los médicos esta decisión. Para el doctor, este análisis arroja una conclusión: “El incentivo para la demora, aunque se ha incrementado, es insuficiente”. Algo que argumenta comparando la penalización en la pensión recibida por adelantar la jubilación frente al beneficio que les reporta demorarla. Retirarse a dos años antes supone una merma del 21% en la pensión recibida, mientras que hacerlo el mismo tiempo después de los 65 años, les proporciona un beneficio del 8% en su subsidio de jubilación, siempre que se haya cumplido el periodo mínimo de cotización exigido.
Para llegar a este cálculo, el doctor Matas ha estimado cuánto aumenta la pensión por cada año extra cotizado. Cuando se acceda a la pensión de jubilación, a una edad superior a la edad ordinaria de jubilación vigente en cada momento, siempre que al cumplir esta edad se hubiera reunido el período mínimo de cotización exigido y no tener 70 años o más, se reconocerá al interesado un porcentaje adicional o una cantidad, por cada año completo cotizado
Los médicos tienen dos itinerarios para percibir esta compensación, el primero de los cuales implica percibir una cantidad total a tanto alzado por año cotizado. Esta cuantía oscila entre los 5.000 y los 12.000 euros brutos por año completo, en función de los años cotizados cuando se llega a la edad de jubilación.
El otro mecanismo para percibir el complemento supone recibir un aumento en la pensión del 4% por cada año completo cotizado después de cumplir la edad ordinaria. Transcurridos los dos primeros años, el porcentaje adicional pasa a calcularse de forma semestral, a razón de un 2% para cada mitad del año. Para un médico que ha cotizado al tope máximo, al aplicársele el tope máximo a las pensiones, le correspondería una pensión de 3.359,60 euros/mes (47.034,40 euros al año). Por cada año extra completo, el aumento sería de 134,38 euros al mes en 14 pagas (1881,38).
El informe desaconseja por lo general optar por la primera fórmula, pues el beneficio empieza de cobrar el aumento porcentual cada mes en lugar de recibir una cantidad total, empieza a compensar aproximadamente a los siete años de estar recibiendo una pensión. Con estos cálculos, la comparativa entre ambos modelos arroja una notable diferencia: frente a los 12.000 euros brutos por año de recibir la cuantía en pago único, con una supervivencia como pensionista de diez años, el importe ascendería por encima de los 18.000. En caso de estar 20 años recibiendo la pensión, el beneficio se sitúa por encima de los 37.000, más de tres veces más.
La decisión de demorar la jubilación también tiene dos lecturas. Para las administraciones, mantener médicos en activo más tiempo puede ser una ‘patada hacia delante’ ante el complejo problema que plantea cubrir puestos. Por su parte, para los médicos, puede ser una opción interesante ante la merma del poder adquisitivo que reflejan sus nóminas. En informes anteriores, el doctor Mata cifra este perjuicio económico por encima del 35% de su sueldo en activo.
Ante esta reducción del poder adquisitivo y la cantidad cotizada que dejan de percibir por superar la pensión máxima, para muchos doctores puede reportar un beneficio económico que les compense el esfuerzo. Sin embargo, esta predisposición está condicionada por múltiples factores.
Según los datos de la última encuesta de la Organización Médica Colegial y la Confederación Española de Sindicatos médicos, del año 2019, casi uno de cada tres médicos estaba dispuesto en ese momento a prolongar su actividad laboral. Por el contrario, solo un 13,7% contemplaba adelantar su jubilación. No obstante, el doctor Matas advierte que estas cifras pueden haber variado sensiblemente, ante el deterioro en las condiciones laborales de los facultativos desde la pandemia.
En el documento de presentación de la jubilación activa mejorada, del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social y el Ministerio de Sanidad, informan que el promedio de jubilación de los médicos de AP entre 2019 y 2022 es el siguiente: Con 63 años se jubilaron el 10%, con 64 años el 8%, con 65 años el 41%, con 66 años el 24%, con 67 años el 8%, con 68 años el 4%, con 69 años el 1% y con 70 años 4%.
El informe concluye que, en resumidas cuentas, se trata de una cuestión principalmente "personal" para cada médico, aunque llama a poner "soluciones urgentes" para paliar las dificultades del relevo generacional. El doctor Matas apuesta por seguir incrementado las plazas MIR en las especialidades deficitarias y mejorar las condiciones laborales para contrarrestar la fuga de talento médico fuera de las fronteras nacionales.