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Verano y Alzheimer: claves para disfrutar de unas vacaciones más seguras

La Fundación Pasqual Maragall recomienda mantener las rutinas, extremar la hidratación y favorecer también el descanso de las personas cuidadoras durante los meses de verano

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Verano y Alzheimer: claves para disfrutar de unas vacaciones más seguras
Magific.com

Por Medicina Responsable

24 de agosto de 2026

Los cambios de rutina, los desplazamientos y las altas temperaturas propios del verano pueden convertirse en un desafío añadido para las personas con Alzheimer y su entorno. Ante esta situación, la Fundación Pasqual Maragall recuerda la importancia de planificar las vacaciones, prevenir los efectos del calor y favorecer también el descanso de las personas cuidadoras.

Debido a la enfermedad, algunas personas con Alzheimer pueden tener más dificultades para reconocer señales como la sed, el calor o el malestar físico, lo que incrementa el riesgo de deshidratación y hace especialmente importante la supervisión por parte de familiares y personas cuidadoras.

"El verano no tiene por qué ser una época problemática para las personas con Alzheimer, pero conviene planificar los cambios propios de estas fechas y prestar especial atención al impacto del calor. Mantener ciertas rutinas, favorecer la hidratación y conocer las señales de alerta de una posible deshidratación o un golpe de calor puede contribuir a prevenir complicaciones y a que tanto la persona afectada como quienes la cuidan disfruten de este periodo con mayor tranquilidad", explica la doctora Elena de Andrés, psicóloga y coordinadora terapéutica de los programas grupales de intervención de la Fundación Pasqual Maragall.

Ante esta situación, la fundación ofrece una serie de recomendaciones para reducir los riesgos asociados al calor y favorecer el bienestar tanto de las personas con Alzheimer como de quienes las cuidan:

  • Consultar con los profesionales sanitarios. Antes de realizar viajes o introducir cambios importantes en la rutina, conviene consultar con el equipo médico o los profesionales de referencia para adaptar las recomendaciones a las necesidades de cada persona.
  • Mantener las rutinas y actuar con paciencia. Conservar horarios habituales de comidas, descanso y actividades ayuda a reducir la desorientación. Ante posibles episodios de confusión, se recomienda responder con calma y empatía, evitando los enfrentamientos.
  • Reducir los cambios de entorno. Siempre que sea posible, es preferible limitar los cambios frecuentes de residencia o de cuidadores. Si se pasa un tiempo fuera del domicilio habitual, puede resultar útil incorporar objetos familiares, mantener referencias cotidianas y facilitar algún sistema de identificación en caso de desorientación.
  • Adaptar el entorno y favorecer la coordinación familiar. Si la persona pasa las vacaciones con otros familiares o en un alojamiento turístico, es importante compartir sus hábitos y necesidades para garantizar una atención continuada y evitar situaciones de confusión.
  • Proteger frente al calor. Las personas con Alzheimer pueden tener dificultades para reconocer la sed o el exceso de temperatura, por lo que es fundamental supervisar la hidratación, utilizar ropa ligera y transpirable, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y procurar espacios frescos y bien ventilados.
  • Reconocer las señales de alerta. Un aumento repentino de la confusión, la somnolencia, la debilidad, los mareos, la fiebre o los signos de deshidratación pueden indicar una afectación por el calor. En estos casos, se recomienda actuar con rapidez, favorecer la hidratación y consultar con profesionales sanitarios si los síntomas persisten o empeoran.
  • Cuidar también de quien cuida. El verano también debe ser una oportunidad para que las personas cuidadoras puedan descansar. Compartir responsabilidades con familiares o personas del entorno y reservar momentos de desconexión contribuye al bienestar tanto de quien cuida como de la persona con Alzheimer.
  • Adaptar las expectativas y disfrutar del tiempo compartido. Con una buena planificación y medidas de prevención, el verano puede convertirse en una oportunidad para compartir actividades adaptadas a las capacidades de la persona con Alzheimer y favorecer el bienestar de toda la familia. 

Los expertos recuerdan que no existe una única manera de organizar las vacaciones cuando se convive con Alzheimer. Cada persona presenta necesidades diferentes, por lo que aconsejan adaptar los planes a cada situación concreta y consultar con los profesionales sanitarios de referencia ante cualquier duda.



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