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Uno de cada tres conductores se pone al volante mientras toma medicamentos que pueden poner en riesgo la conducción

Aunque el 83% de los conductores reconoce que determinados medicamentos pueden afectar a la conducción, solo uno de cada cuatro afirma extremar las precauciones

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Uno de cada tres conductores se pone al volante mientras toma medicamentos que pueden poner en riesgo la conducción
Magnific.com

Por Medicina Responsable

9 de julio de 2026

Uno de cada tres conductores habituales (34%) reconoce ponerse al volante mientras toma medicación que puede afectar a la conducción y solo un 3% menciona espontáneamente la toma de medicamentos entre los factores que le hacen extremar la precaución antes de conducir, pese a que estos podrían estar relacionados con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico. Así lo pone de manifiesto el estudio “Fármacos y Conducción”, elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la consultora Salvetti Llombart.

Según los datos del informe, que analiza el nivel de conocimiento y concienciación de la población sobre la conducción bajo los efectos de la medicación, así como sus percepciones y comportamientos ante los riesgos asociados, la convivencia entre la conducción y los tratamientos farmacológicos es cada vez más habitual. Tres de cada cuatro conductores habituales (75%) han tomado en los últimos tres años algún medicamento que puede afectar a la conducción, aunque este riesgo continúa siendo poco visible para buena parte de la población.

"Los medicamentos se asocian a mejoras en la salud, al ser prescritos por profesionales médicos, lo que puede reducir la percepción de riesgo de su impacto en la capacidad en la conducción o de existencia de efectos adversos. Esa menor percepción del riesgo puede ser mayor en el caso de productos sin receta o productos naturales. Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante. Ese desconocimiento y esa falsa sensación de control es, precisamente, uno de los principales problemas que revela este estudio", destacó Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre. Por ello, para la especialista, "es importante consultar con el profesional sanitario el efecto que la medicación puede causar en la conducción. Si necesita conducir consulte con su médico para tomar las medidas adecuadas sin abandonar el tratamiento".

Mucho conocimiento, poca prevención

El estudio refleja una importante contradicción entre lo que los conductores saben y cómo actúan realmente. Cuando se les pregunta de forma directa, el 83% considera que los medicamentos representan un riesgo elevado para la conducción y sitúa ese riesgo en un 6,9 sobre 9. Sin embargo, esa percepción apenas se traduce en cambios de comportamiento. Solo el 26% afirma extremar las precauciones cuando toma medicación y únicamente un 3% menciona espontáneamente este factor, lo que evidencia que no forma parte del denominado "check mental" que activa las conductas preventivas antes de conducir. En cambio, situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) sí generan elevados niveles de alerta entre los conductores.

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es precisamente la distancia entre conocer el riesgo y actuar en consecuencia. El 93% de los conductores medicados afirma haber recibido advertencias o mensajes sobre los riesgos de conducir tras tomar determinados medicamentos, pero esa información no siempre se traduce en cambios de comportamiento. Existe una brecha de 26 puntos entre conocer el riesgo y actuar preventivamente. Entre quienes conducen medicados, esa distancia alcanza los 51 puntos porcentuales.

La falsa sensación de control

La investigación también evidencia la elevada confianza que muchos conductores depositan en su propia capacidad para valorar cómo les afecta la medicación. El 61% de los conductores que toma medicación considera que su tratamiento no afecta o afecta poco a su capacidad para conducir. Entre quienes, además de tomar medicación, continúan conduciendo bajo sus efectos, ese porcentaje asciende hasta el 73%.

Sin embargo, casi la mitad (49%) de los conductores que toman fármacos reconoce haber experimentado síntomas como somnolencia, fatiga, disminución de reflejos, menor atención o una capacidad de reacción más lenta tras tomar la medicación. Pese a ello, la respuesta más habitual no es dejar de conducir, sino adaptar la conducción reduciendo la velocidad o extremando las precauciones.

No solo ansiolíticos

El estudio constata que los conductores identifican con mayor facilidad el riesgo asociado a medicamentos para dormir, tratar la ansiedad, la depresión o el dolor intenso. Sin embargo, tienden a infravalorar otros medicamentos de uso frecuente que también pueden afectar a la conducción, como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o determinados productos naturales utilizados para dormir o relajarse.

Los expertos también advierten del aumento de la polimedicación y de la creciente normalización del consumo de medicamentos sin receta, una realidad que puede incrementar el riesgo cuando se combinan distintos tratamientos o se mezclan con alcohol u otras sustancias.

Médicos y farmacéuticos, claves para prevenir

El informe señala que la prevención debe comenzar antes de iniciar el tratamiento. Según los resultados, la prescripción en consulta médica (69%) y la dispensación en farmacia (49%) son los momentos más eficaces para informar sobre los riesgos asociados a determinados medicamentos. "Precisamente por eso es fundamental que la información llegue antes de iniciar el tratamiento y por todas las vías posibles. Médicos, farmacéuticos, prospectos y envases tienen un papel decisivo en esa primera advertencia, y desde la DGT o los Centros de Reconocimiento de Conductores podemos contribuir a reforzar ese mensaje, darle visibilidad y convertirlo en un hábito más de seguridad vial", señaló Montserrat Pérez, subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT.

Por su parte, Rita de la Plaza, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, afirmó que "el principal desafío es transformar el conocimiento en acción preventiva, incorporando la medicación al mismo nivel que otros factores de riesgo ampliamente interiorizados por los conductores, como el alcohol, el sueño o las condiciones meteorológicas adversas". Asimismo, recordó que "la cercanía y accesibilidad de las farmacias facilitan al ciudadano la consulta de todas las dudas en torno a los medicamentos y la conducción. El acceso a una fuente de confianza como es el farmacéutico, tal y como ha confirmado el estudio presentado hoy".

El reto de hacer visible el riesgo

El informe también pone el foco en el pictograma que identifica los medicamentos que pueden afectar a la conducción, presente en determinados envases desde 2007. Pese a ello, un 42% de los conductores asegura que no lo reconoce o no está seguro de su significado. Además, muchos pacientes solo consultan el prospecto cuando tienen dudas, reciben una advertencia de un profesional sanitario o experimentan efectos secundarios, en lugar de utilizarlo como una herramienta preventiva antes de iniciar el tratamiento.

Con este objetivo, se ha puesto en marcha una campaña informativa que llegará a las farmacias comunitarias de toda España. La iniciativa incluye materiales de sensibilización dirigidos a los pacientes y una guía práctica para los farmacéuticos, con el objetivo de reforzar la información en el momento de la dispensación, dar mayor visibilidad al pictograma de advertencia presente en determinados medicamentos y favorecer una conducción más segura. "Queremos facilitar que un mensaje claro, sencillo y basado en la evidencia llegue a millones de personas a través de un profesional sanitario en el que confían. El estudio demuestra que el pictograma es una herramienta útil, porque cuando los ciudadanos lo conocen saben interpretar correctamente su significado; el reto ahora es conseguir que sea más visible y reconocible para los pacientes. El farmacéutico no solo dispensa medicamentos; también acompaña, informa y educa en salud. Por eso, creemos que la farmacia comunitaria es un escenario clave para reforzar la prevención y ayudar a que los pacientes tomen decisiones más seguras", concluyó Manuela Villena, directora de Fundación Bidafarma.



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