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Todo lo que debes saber sobre el paracetamol: cuándo tomarlo y cómo usarlo correctamente

Es uno de los medicamentos más habituales para aliviar el dolor y bajar la fiebre, pero tomar más cantidad de la recomendada puede tener consecuencias para la salud

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Todo lo que debes saber sobre el paracetamol: cuándo tomarlo y cómo usarlo correctamente

Por Medicina Responsable

23 de febrero de 2026

El paracetamol es uno de los fármacos más consumidos en España y en el mundo. Está indicado para tratar el dolor leve o moderado como cefalea, dolor muscular, dolor dental o molestias menstruales, y para reducir la fiebre en procesos infecciosos. Su amplia disponibilidad sin receta y su buena tolerancia digestiva han contribuido a que muchas personas lo consideren casi “inofensivo”, aunque no está exento de riesgos.

A diferencia de los antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno o naproxeno), el paracetamol no tiene un efecto antiinflamatorio significativo ni actúa sobre la mucosa gástrica, por lo que suele ser la primera opción en personas con problemas estomacales, riesgo cardiovascular o en determinados grupos como embarazadas, siempre bajo indicación médica.

El efecto suele comenzar entre los 30 y 60 minutos tras la toma y se mantiene durante unas cuatro a seis horas. Puede administrarse en comprimidos, sobres, solución oral o supositorios, y también está presente en numerosos medicamentos combinados para la gripe y el resfriado.

En cuanto a la dosis, en adultos sanos se recomienda habitualmente entre 500 y 1.000 miligramos cada 6 u 8 horas, sin superar los 3 o 4 gramos diarios, según las recomendaciones médicas actuales. En niños, la dosis debe calcularse siempre según el peso corporal. Generalmente entre 10 y 15 miligramos por kilo por toma. Superar estas cantidades, incluso sin intención, puede resultar peligroso.

El principal riesgo del paracetamol es el daño hepático. El hígado metaboliza el fármaco y, cuando se excede la dosis, se genera un metabolito tóxico que puede provocar lesión hepática aguda. En casos graves, puede derivar en insuficiencia hepática que requiera trasplante. Este riesgo es mayor en personas con enfermedad hepática previa, en consumidores habituales de alcohol o cuando se combina con otros medicamentos que también lo contienen.

Uno de los errores más frecuentes es duplicar la dosis sin saberlo. Muchos preparados antigripales incluyen paracetamol en su composición. Tomar un sobre para el resfriado y, además, comprimidos de paracetamol por separado puede llevar a sobrepasar el límite diario recomendado.

También conviene recordar que no debe utilizarse de forma prolongada sin supervisión médica. Si la fiebre dura más de tres días o el dolor persiste más de cinco, es necesario consultar para identificar la causa. El paracetamol alivia el síntoma, pero no trata el origen del problema.

En determinados perfiles, como personas con hipertensión, problemas renales o en tratamiento con anticoagulantes, aunque suele ser más seguro que otros analgésicos, siempre es recomendable confirmar su uso con un profesional sanitario.

En definitiva, el paracetamol es un medicamento eficaz y seguro cuando se utiliza correctamente. La clave está en respetar las dosis, evitar combinaciones innecesarias y no prolongar su uso sin orientación médica.



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