
Por Medicina Responsable
27 de febrero de 2026En vídeos compartidos en plataformas como TikTok o Douyin se vende como un truco sin ingesta, pero médicos y nutricionistas advierten de que puede tener consecuencias graves, especialmente entre adolescentes.
Cubrir la boca con plástico mientras se mastica puede interferir en la entrada de aire y, si el material se desplaza o se adhiere a la mucosa, aumenta el riesgo de asfixia o atragantamiento. Además, muchas personas lo realizan deprisa para grabarlo o lo repiten varias veces, lo que incrementa la exposición y la posibilidad de accidente.
Los profesionales también alertan de daños en la cavidad oral. El roce del film con labios y encías, la humedad que queda atrapada y la fricción durante la masticación pueden favorecer irritación, úlceras e inflamación. A esto se suma que los restos de comida quedan retenidos entre la lámina y los tejidos blandos, un entorno que puede facilitar la proliferación bacteriana y elevar el riesgo de infección local.
Otra preocupación es la exposición a microfragmentos y compuestos del plástico. La presión y la fricción podrían desprender partículas que se inhalan o pasan a la saliva y, por contacto directo, irritar las mucosas.
Sin embargo, el mayor foco de alarma para muchos sanitarios no es solo el plástico, sino la conducta que promueve el reto. Se basa en “masticar y escupir”, un patrón que puede normalizar comportamientos desordenados con la comida y se asocia a trastornos como bulimia y anorexia. El mecanismo refuerza la búsqueda de placer por el sabor y la textura sin permitir la ingesta, y puede alimentar la obsesión por el control del peso y la ansiedad.
La viralidad añade presión. La lógica del contenido por impacto y visualizaciones puede empujar a jóvenes a imitarlo, aunque sea peligroso, y desplazar hábitos saludables por soluciones rápidas. Los profesionales recomiendan desconfiar de tendencias que impliquen riesgos físicos o que fomenten rituales con la comida.
En este caso, lo que se presenta como un “hack” puede convertirse en una puerta de entrada a problemas serios, por el daño inmediato y por el impacto en la salud mental.