
Por Juan García
23 de septiembre de 2026Un año después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptara el histórico acuerdo para la prevención y respuesta frente a futuras pandemias, el pacto tiene una cita decisiva en el marco de la cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que se está celebrando estos días en Nueva York. Este jueves está programado un encuentro entre los jefes de Estado a fin de avanzar en el compromiso político para reforzar la coordinación global en respuesta a futuras amenazas de salud pública, como la vivida a raíz de la pandemia de Covid-19.
Se trata de la Segunda reunión de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, en la que está previsto abordar uno de los aspectos clave de este acuerdo: el denominado anexo PABS (Sistema de Acceso a los Patógenos y Participación). El visto bueno a este anexo es el requisito imprescindible para que se ratifique el acuerdo y se espera que la reunión sirva para sellar “lo antes posible” este punto, según subrayan desde la propia OMS.
Este anexo se centra en garantizar el intercambio rápido y oportuno de materiales biológicos de patógenos con potencial pandémico e información sobre secuencias genéticas de las posibles enfermedades endémicas que puedan volver a poner en jaque la salud global. Asimismo, en contrapartida se pretende establecer un mecanismo para el reparto equitativo de vacunas, tratamientos y equipamientos diagnósticos.
Con esta medida, la OMS busca poner en práctica las lecciones aprendidas de la pandemia, que sacaron a relucir la necesidad de reforzar la cooperación en la lucha frente a amenazas pandémicas. La ‘carrera’ en el desarrollo de vacunas y su posterior reparto dio lugar a inequidades y diferencias que los estados están dispuestos a paliar.
Previo a esta reunión, el Grupo de Trabajo Intergubernamental constituido para este acuerdo ha ido manteniendo encuentros en las que se ha avanzado en la negociación del anexo. La última reunión tuvo lugar el pasado viernes, como preludio a la reunión de la Asamblea, reafirmó el compromiso conjunto, a la espera de ratificar el anexo para hacer efectivo el acuerdo.
Tras este encuentro, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, mostró su optimismo en el avance de las negociaciones, en aras de establecer un mayor compromiso y cooperación en todo el mundo ante estas eventuales amenazas.
“Después de la pandemia de COVID-19 prometimos que no permitiríamos que el mundo fuera tan vulnerable a la siguiente pandemia como lo fue en la anterior. Con los progresos logrados esta semana estamos más cerca de mantener esa promesa”, afirmó Adhanom el pasado 18 de septiembre.
A expensas de la reunión entre jefes de Estado y la forma en que permita avanzar hacia la firma definitiva del acuerdo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recalcado el compromiso de España con este cometido.
En un encuentro con la presidenta de Namibia, Netumbo Nandi-Ndaitwah, en el marco de la cumbre de la ONU, Sánchez le ha trasladado el respaldo de España en coordinación con la Unión Europea para sacar adelante el acuerdo. En esta línea, ha expresado la disposición del Ejecutivo a tomar un papel más protagonista en el impulso de las negociaciones, con el propósito de “avanzar en el proceso y reforzar una arquitectura sanitaria internacional más eficaz, solidaria y equitativa ante futuras pandemias”, según apuntan desde la Moncloa en un comunicado.
Para que una pandemia no vuelva a pillar con el pie cambiado a las administraciones sanitarias y países, la ONU y la OMS pretenden impulsar un nuevo marco de cooperación. La búsqueda de consenso, en un contexto de quiebra del multilateralismo y tras el reciente abandono de EE.UU. de la OMS plantea un importante reto en este escenario, ante las dificultades presupuestarias del organismo a la raíz de la salida de esta país, uno de los principales contribuyentes.