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¿Por qué podemos desmayarnos en una atracción?

Se trata de una reacción fisiológica de protección, explica el doctor y director médico de Medicina Responsable, Pedro Gargantilla

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¿Por qué podemos desmayarnos en una atracción?
Unsplash

Por Andrea Rivero

14 de septiembre de 2023

Las atracciones son divertidas para algunas personas, pero otras pasan auténtico pánico cuando se montan. En las últimas semanas se han viralizado muchos vídeos en redes sociales de personas que, al montarse en alguna atracción fuerte en un parque de atracciones o feria, sufrían pequeños desmayos que duraban segundos, luego recuperaban la consciencia y se volvían a desmayar. Pero ¿esto es real o es una simulación por parte de los creadores de contenido en redes? El director médico de Medicina Responsable, el doctor Pedro Gargantilla, tiene la respuesta. 

“Hay dos factores clave: la excitación ante un riesgo inminente y la fuerza gravitacional repentina”, explica el doctor. Cuando nuestro cuerpo se somete a presión y velocidad, como ocurre en la mayoría de estas atracciones, el cerebro sufre las consecuencias, ya que “puede provocar que no llegue la cantidad de sangre suficiente a este órgano y, para evitar isquemia cerebral, el cerebro se desconecta y se produce una pérdida de consciencia”. La isquemia cerebral se produce cuando el flujo sanguíneo de una determinada zona del cerebro es insuficiente y, normalmente, ocurre de manera repentina. Al no llegar bastante sangre, las células nerviosas de esa zona se ven privadas de oxígeno y nutrientes, por lo que no funcionan de forma correcta. 

Aquí entra la física. La fuerza g es una media que determina la aceleración producida por la gravedad terrestre en un objeto o individuo. Cuanta más fuerza g se experimente, más peso se siente sobre el cuerpo y más difícil es que la sangre llegue correctamente al cerebro y se mantenga la consciencia. El doctor Gargantilla explica que, “para evitar esto, los pilotos de caza llevan a cabo un entrenamiento en tierra donde se someten a un escenario similar”. Poco a poco, van acostumbrando a su cuerpo a sentir esas presiones y así prepararse para los vuelos, llegando a soportar hasta 10g con mucho entrenamiento. Sin embargo, el resto de ciudadanos no están preparados para ello y, en algunas montañas rusas, se puede experimentar hasta 6,3g, como es el caso de la Tower of Terror ubicada en Gold Reef City, Johannesburgo, Sudáfrica. Eso sí, lo habitual es que este tipo de atracciones ronden entre los tres y cuatro g de fuerza.  

Estos desmayos “son breves, no suelen durar más de tres segundos y, generalmente, no dejan secuelas”, añade el doctor, que resume este suceso como “una reacción fisiológica de protección”. 

Además, hay ciertos grupos de personas a los que no se les recomienda subir en montañas rusas o atracciones fuertes como son embarazadas, personas sometidas a una cirugía recientemente, aquellas que padezcan lesiones de espalda o cuello ni las que sufran afecciones cardiacas o problemas circulatorios. 



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