
Por Santiago Melo
27 de febrero de 2026El Hospital Veterinario Madrid Centro advierte de un adelanto en la presencia en el suelo de la oruga procesionaria del pino, un fenómeno vinculado al aumento de temperaturas que amplía el periodo de riesgo para perros y gatos en parques, pinares y zonas urbanas con jardines. El director técnico del centro, Rubén Duque, señala que “la procesionaria ya no es solo un problema de primavera avanzada; estamos viendo casos antes y durante más tiempo”.
La procesionaria se reconoce por su desplazamiento en fila y por las bolsas que forma en las copas de los pinos. Su peligrosidad se debe a la liberación de miles de pelos urticantes con alta capacidad irritante. En mascotas, el contacto suele producirse al olfatear o lamer el suelo: hocico, lengua y patas son las zonas más vulnerables. Según los veterinarios, en cuestión de minutos pueden aparecer hipersalivación, inflamación de labios y lengua, dolor intenso e incluso dificultad respiratoria, con riesgo de necrosis si no se interviene de forma inmediata.
Además, el riesgo no se limita a la oruga viva. Los pelos urticantes pueden permanecer activos durante meses y dispersarse por el aire o quedar en restos de nidos caídos, lo que explica reacciones incluso cuando no se observa un grupo de estos insectos. Esta persistencia es uno de los factores que, según las advertencias recogidas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, incrementa la exposición tanto en animales como en personas. En humanos, el contacto puede provocar dermatitis, urticaria o irritación ocular, y la precaución debe extremarse en niños.
Con el objetivo de ofrecer pautas claras, el Hospital Veterinario Madrid Centro propone siete medidas para minimizar la exposición y actuar ante una sospecha de contacto:
1. Evitar zonas con pinos en época de riesgo, especialmente si se detectan bolsones en las copas o hileras en el suelo.
2. En áreas sospechosas, llevar al perro con correa para impedir que se acerque o interactúe.
3. No permitir que olfatee ni lama restos del suelo, aunque no se vean orugas: los tricomas pueden estar dispersos.
4. Tras el paseo, revisar patas y hocico para detectar posibles restos o reacciones.
5. No manipular orugas ni nidos: además de poner en peligro al animal, también supone un riesgo para quien los toque.
6. Si se sospecha contacto, lavar de inmediato la zona con abundante agua templada, sin frotar, para arrastrar los pelos sin favorecer su penetración.
7. Acudir sin demora al veterinario ante cualquier síntoma, por leve que parezca: el tiempo de reacción puede evitar secuelas.
“El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta”, subraya Rubén Duque. Desde el centro insisten en evitar la espera o la automedicación y recalcan que, además de la afectación oral, pueden aparecer lesiones oculares y reacciones cutáneas intensas. En los cuadros más graves, la inflamación puede comprometer la vía aérea, convirtiéndose en una urgencia vital.