
Por Medicina Responsable
2 de febrero de 2026La decisión del Gobierno estadounidense de modificar las recomendaciones de vacunación infantiles puede tener consecuencias que traspasen las fronteras de ese país. Esta es la advertencia que han lanzado la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) en un comunicado conjunto.
Desde estas organizaciones temen que el retroceso que supone esta decisión en materia de concienciación y prevención provoque un efecto contagio al resto del mundo, por la influencia del país norteamericano en el debate global. “En un mundo interconectado, los descensos en las coberturas de vacunación no son un problema local, sino que pueden generar efectos en cascada sobre la salud global, comprometer la capacidad de respuesta ante brotes y aumentar riesgos evitables para todos los países”, apuntan. Entre estos efectos nocivos, aluden al aliento a la desinformación que puede provocar en todo el mundo y que puede llegar a suelo europeo.
Por todo ello, el Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la SEE y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) se suman a la preocupación expresada por la comunidad científica internacional ante esta situación. En el posicionamiento reafirman que la protección de la infancia requiere calendarios de “vacunación simples, universales, estables y con enfoque de equidad”, y rechazan cualquier recomendación que no se sustente sobre una base científica sólida.
La administración Trump decidió a comienzos de este año modificar el calendario de inoculación reduce la universalidad de las vacunas de 17 a 10, dejando la indicación de las vacunas contra el rotavirus, la gripe, la Covid-19, la enfermedad meningocócica, el virus respiratorio sincitial (VRS) y la hepatitis A solo en los casos en los que los padres y profesionales sanitarios tomen la decisión de forma compartida. Por ello, desde estas dos entidades señalan que las consecuencias directas pasan en primer lugar por un descenso en las tasas de cobertura y mayores inequidades en el acceso a estos programas. En el escrito, los expertos recuerdan que el calendario de vacunación infantil de EE.UU. va a pasar a depender de la llamada “decisión clínica compartida”. Se trata de un enfoque que aumenta la variabilidad entre profesionales y que traslada la responsabilidad de la decisión a las familias, que cuentan con muy distintos niveles de alfabetización y recursos económicos.
“Los programas universales de inmunización disminuyen las desigualdades, y eliminar la recomendación de vacunación universal frente a enfermedades como la gripe, la enfermedad meningocócica y de inmunización frente al virus respiratorio sincitial, puede traducirse rápidamente en bolsas de población no vacunada”, advierten. Además, destacan el caso concreto de la hepatitis B, ya que eliminar la recomendación universal de vacunarse frente a ella incrementa el riesgo de infecciones crónicas, cirrosis y carcinoma hepatocelular.
En el documento, los expertos advierten de que la decisión supone un retroceso en la prevención de enfermedades transmisibles y genera riesgos evitables para la salud infantil y global. Las organizaciones subrayan que la fortaleza de estos programas se basa y está respaldada por una “sólida evidencia científica” con “recomendaciones universales claras y unos procesos de decisión técnicos, transparentes e independientes”. “Los programas de vacunación infantil constituyen una de las intervenciones de salud pública con mayor impacto en la reducción de mortalidad, hospitalizaciones y desigualdades”, inciden.