
Por Santiago Melo
9 de marzo de 2026Un amplio estudio observacional liderado por la Universidad de Nantong (China) y publicado en BMJ Open Diabetes Research & Care sugiere que dormir 7 horas y 18 minutos por noche podría asociarse con un perfil metabólico más favorable y, por tanto, con menor riesgo de resistencia a la insulina, el paso previo que suele preceder a la diabetes tipo 2.
Para llegar a esa conclusión, los investigadores analizaron a 23.475 participantes de entre 20 y 80 años procedentes de distintas oleadas de la encuesta estadounidense NHANES entre 2009 y 2023. En parte de la muestra (10.817 personas) también había información sobre el sueño en fin de semana, lo que permitió estudiar el impacto del “sueño de recuperación”.
El trabajo utilizó como marcador la tasa estimada de eliminación de glucosa (eGDR), una medida considerada útil para aproximar el grado de resistencia a la insulina. La eGDR se calculó con una fórmula que incorpora circunferencia de cintura, glucosa en ayunas y presión arterial: a menor eGDR, mayor probabilidad de resistencia a la insulina; a mayor eGDR, menor riesgo.
Al cruzar la duración del sueño con ese indicador, los autores observaron una relación con forma de U invertida: el valor óptimo se situó en 7 horas y 18 minutos. Por debajo de esa cifra, dormir algo más se asoció con un mejor perfil; por encima, dormir más se relacionó con un empeoramiento de los marcadores, un efecto especialmente visible en mujeres y en personas de 40 a 59 años.
El estudio también analizó qué ocurre cuando se intenta compensar el cansancio durmiendo más el fin de semana. En quienes dormían menos del umbral entre semana, sumar 1 a 2 horas en fin de semana se asoció con una eGDR más alta frente a no recuperar nada. Sin embargo, en las personas que ya dormían por encima del umbral durante la semana, recuperar más de dos horas se vinculó con una eGDR más baja, incluso tras ajustar por factores como estilo de vida, etnia, estado civil o nivel educativo.
Los autores subrayan, además, una idea clave: la relación entre sueño y metabolismo puede ser bidireccional. Es decir, no solo el descanso influye en la regulación del azúcar, sino que una alteración metabólica también puede afectar a los patrones de sueño, creando un posible círculo vicioso.
Al tratarse de un estudio observacional basado en datos autodeclarados, los investigadores advierten de que no se pueden establecer conclusiones de causa-efecto. Aun así, consideran que los resultados apuntan a que los patrones de sueño, incluido el descanso del fin de semana, podrían ser un elemento relevante a tener en cuenta en la prevención y el manejo del riesgo metabólico asociado a la diabetes tipo 2.