
Por Medicina Responsable
30 de marzo de 2026El programa de Semana Santa Cardioasegurada se ha consolidado como una herramienta clave para la atención de emergencias durante las procesiones en Sevilla. En la última década, esta iniciativa ha permitido mejorar de forma notable la supervivencia ante paradas cardiorrespiratorias en un entorno especialmente complejo por la gran concentración de personas. “De doce personas que han sufrido paradas cardiorrespiratorias durante las procesiones en la última década, siete de ellas han sobrevivido… ¡y sin secuelas!”, subraya José María Villadiego, director del 061 en Sevilla y principal impulsor del proyecto.
El plan nació en 2015 con un objetivo claro: ofrecer una respuesta sanitaria eficaz y coordinada en un evento multitudinario como la Semana Santa sevillana. Desde entonces, el programa ha crecido de manera significativa, formando a cerca de 15.000 personas, en su mayoría sin formación sanitaria previa, para actuar en los primeros momentos de una emergencia.
“En un contexto como la Semana Santa de Sevilla, en el que las calles se llenan de gente, es muy complicado que los servicios sanitarios puedan acceder al paciente de manera segura y rápida, así que este método es muy efectivo”, explica Villadiego. El sistema se apoya, entre otras medidas, en la instalación de desfibriladores en los pasos de las hermandades, colocados de forma estratégica para facilitar su uso sin interferir en la labor de los costaleros.
Más allá de la tecnología, el éxito del programa reside en la creación de una red humana preparada para intervenir con rapidez. “Los desfibriladores por sí solos no solventan una parada cardiorrespiratoria. La clave es crear una gran red de personas cualificadas para atender”, señala el responsable del 061. Esta red se articula como una cadena de actuación en la que cada eslabón resulta fundamental: desde la persona que detecta el desvanecimiento y da la voz de alarma, hasta la aplicación de desfibrilación externa automatizada y la intervención de equipos sanitarios y voluntarios en cada hermandad. “Hemos trabajado en todos los eslabones para conseguir la mayor supervivencia y evitar las secuelas”, añade.
El funcionamiento del sistema implica a miles de personas y no sería posible sin la implicación directa de las cofradías. “Todo esto no podría ser posible sin todos los integrantes de las cofradías, que siempre se prestan voluntarios a participar y son muy solidarios”, destaca Villadiego. La colaboración entre instituciones, hermandades y servicios de emergencia ha permitido consolidar un modelo que funciona de manera coordinada y eficaz, incluso en situaciones de alta complejidad.
Los resultados avalan el éxito del programa. Uno de los casos más recientes se produjo durante la Procesión Magna del pasado 8 de diciembre, cuando un hombre de 56 años sufrió una parada cardíaca y pudo ser atendido de inmediato gracias a la intervención del equipo sanitario y el uso de desfibriladores. Hoy, esa persona ha recuperado su vida normal sin secuelas, un ejemplo que ilustra el impacto real de este dispositivo.
Tras su implantación en Sevilla, el modelo comienza a extenderse a otras ciudades andaluzas. Málaga será una de las próximas en sumarse a esta iniciativa, donde ya se han distribuido desfibriladores y formado a 160 personas en varias sesiones. “Este modelo es novedoso y ha tenido unos magníficos resultados. Esperemos que en los próximos años se contagie al resto de ciudades”, afirma Villadiego.
El impulsor del programa destaca también el componente colectivo que ha hecho posible su desarrollo. “Es el resultado de la unión de muchas voluntades”, asegura, en referencia al trabajo conjunto del 061, el Ayuntamiento de Sevilla y las hermandades. “Entre todos hemos contagiado el entusiasmo por llevar a cabo este proyecto para asegurar que tengamos en todas las hermandades primeros intervinientes sanitarios y no sanitarios, y desfibriladores”, concluye.