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Claves para cuidar la salud bucodental de los niños

Expertos recuerdan que la prevención desde los primeros años y las revisiones periódicas ayudan a evitar caries y alteraciones en la mordida

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Claves para cuidar la salud bucodental de los niños
Quiron

Por Medicina Responsable

9 de abril de 2026

Llevar a los niños al dentista desde edades tempranas es una de las medidas más eficaces para prevenir problemas de salud bucodental a lo largo de la vida. Sin embargo, sigue siendo una de las consultas médicas que más se retrasan durante la infancia.

Los especialistas recuerdan que la primera visita al odontopediatra debería realizarse alrededor del primer año de vida, cuando ya han aparecido los primeros dientes de leche. “En ese momento solemos ver los incisivos y, en algunos casos, también los primeros molares temporales”, explica Alejandra Hernández Guevara, odontopediatra del equipo de Ruber Internacional Centro Médico Habana.

En esta consulta inicial no solo se revisa la dentición. Los profesionales evalúan aspectos como la mordida, la forma en que el niño mastica o el número y estado de los dientes temporales. Además, se trata de una oportunidad clave para orientar a los padres sobre higiene oral, elección del cepillo y la pasta dental adecuada, hábitos dietéticos saludables y la eliminación de prácticas que pueden afectar al desarrollo de la boca.

Los dientes de leche también requieren cuidados

Uno de los errores más habituales entre las familias es considerar los dientes de leche como piezas “provisionales” que no requieren demasiada atención. Sin embargo, los especialistas insisten en que cumplen una función fundamental en el desarrollo infantil. “Los dientes temporales son esenciales para el correcto desarrollo del maxilar, del cráneo y de la mordida”, señala la odontopediatra. Además de permitir funciones básicas como masticar o hablar, su correcta posición contribuye a evitar alteraciones en el crecimiento facial.

El calendario dental infantil

Los primeros dientes suelen aparecer entre los seis y siete meses de vida, generalmente comenzando por los incisivos inferiores. Durante los dos primeros años van erupcionando de forma progresiva los incisivos, caninos y molares hasta completar la dentición temporal.

El proceso de sustitución por los dientes permanentes comienza alrededor de los seis años y se desarrolla en dos grandes etapas: una primera entre los seis y ocho años y otra entre los diez y doce.

Durante este periodo, las revisiones periódicas permiten detectar a tiempo posibles problemas. Entre las alteraciones más frecuentes en la infancia se encuentran la caries de aparición temprana, los traumatismos dentales o hábitos como la succión del dedo y el uso prolongado del chupete, que pueden provocar deformidades en el maxilar.

Higiene desde el primer diente

La higiene oral debe comenzar desde la erupción del primer diente. En los primeros años se recomienda utilizar un cepillo manual infantil, adaptado al tamaño de la boca y con cerdas suaves que faciliten el aprendizaje del cepillado.

A partir de los seis u ocho años puede introducirse el cepillo eléctrico infantil, aunque el cepillado debe seguir siendo supervisado por los padres al menos hasta los ocho años.

Respecto a la pasta dental, los especialistas aconsejan ajustar la cantidad según la edad del niño: una cantidad equivalente a un grano de arroz cuando aparece el primer diente, el tamaño de una lenteja a partir de los tres años y el de un guisante desde los seis.

Alimentación y prevención de la caries

La dieta también desempeña un papel importante en la salud dental infantil. Los odontopediatras recomiendan limitar los alimentos blandos y pegajosos, que se adhieren fácilmente a los dientes, y fomentar el consumo de frutas y verduras fibrosas que favorecen la masticación y contribuyen a la limpieza natural de la dentición.

El consumo de azúcar debería evitarse antes de los dos años y, cuando se produce, es recomendable realizar el cepillado lo antes posible.

Entre las medidas preventivas más eficaces destacan el uso de flúor y los selladores dentales. El flúor aplicado en clínica ayuda a fortalecer el esmalte y favorece la remineralización de los dientes, mientras que los selladores de fosas y fisuras —especialmente indicados en los primeros molares permanentes— crean una superficie lisa que facilita la higiene y reduce el riesgo de caries.

Chupete, dedo y bruxismo

El uso prolongado del chupete es otro de los hábitos que pueden influir en el desarrollo de la boca. Los especialistas recomiendan iniciar su retirada alrededor del primer año de vida y evitar que se prolongue más allá de los dos o tres años, ya que puede provocar alteraciones en el maxilar.

En cuanto al bruxismo infantil, el rechinar de dientes suele formar parte del desarrollo normal del niño. No obstante, en algunos casos puede estar relacionado con situaciones de estrés o provocar desgaste dental, por lo que conviene valorar cada caso con el especialista para descartar problemas.



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