
Por Medicina Responsable
23 de enero de 2026Los secretarios de Estado y de Salud del Gobierno de EE.UU., Marco Rubio y Robert Kennedy Jr., han firmado un comunicado conjunto en el que hacen efectiva la salida de este país de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un año después de que el presidente norteamericano, Donald Trump, anunciara esta decisión, se ha oficializado esta marcha que deja en las cuentas de la entidad supranacional muy comprometidas, con una "brecha en valor absoluto" por valor de 260 millones de dólares (más de 221 millones de euros).
"Estados Unidos se ha retirado hoy de la Organización Mundial de la Salud, liberándose de sus restricciones, tal como prometió el presidente Trump en su primer día en el cargo", reza el comunicado. Desde este gobierno argumentan esta decisión en base a las "fallas" de la organización durante la pandemia de COVID-19 y buscando "rectificar el daño que dichas fallas causaron al pueblo estadounidense". Los representantes del Gobierno de EE.UU. tachan de “politizada y burocrática” la agenda que ha seguido en los últimos años. En esta línea, acusan a la entidad de abandonar “su misión principal” y actuar “repetidamente en contra de los intereses de Estados Unidos" al servicio de “naciones hostiles” contra su país”.
Para las dos destacadas figuras de la Administración Trump, la organización "obstruyó el intercambio oportuno y preciso de información crucial que podría haber salvado vidas estadounidenses". Con la pandemia como punto de inflexión, esta decisión de la administración Trump se enmarca en un contexto de promoción de la agenda que cuestiona las evidencias científicas sobre la vacunación.
EE.UU. venía siendo el principal contribuyente financiero de la OMS, aportando cerca de una cuarta parte del presupuesto total de la entidad. La salida de este país deja un agujero en las cuentas que se cifra por encima de los 260 millones de dólares, y frente al cual la OMS reclamaba una “compensación” económica por la decisión de abandonar la entidad. Algo que los dirigentes de Washington han calificado de “insulto”, expresando su negativa a abonarlo.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Gherbeyesus, pidió a la Administración Trump que reconsiderara su decisión tras la orden ejecutiva de enero de 2025, si bien su petición no ha tenido efecto. La salida de EE.UU. ha desatado una crisis interna en el organismo que ha dejado un importante recorte de presupuestos, una reducción a la mitad del equipo directivo y un plan para prescindir de alrededor de una cuarta parte de su plantilla este año.