
Por Juan García
1 de junio de 2026El colectivo médico no renuncia a visibilizar su malestar y explora nuevas vías de presión para reclamar la mejora de sus condiciones laborales. Desde este lunes, los facultativos de multitud de hospitales por toda España se plantan ante la realización de la actividad extraordinaria voluntaria, las denominadas ‘peonadas’, que en buena medida servían para aliviar la congestión de las listas de espera.
Este 1 de junio, los hospitales de distintos puntos del país comenzarán a ver paralizada la actividad que los facultativos concertaban con sus servicios para realizar procesos e intervenciones fuera de su horario. A diferencia de las guardias, a pesar de estar fuera de la jornada ordinaria de los profesionales, estas actividades tienen un carácter voluntario. Con un marcado seguimiento de los servicios de Anestesiología, los parones se extienden por distintas especialidades quirúrgicas y otras como Radiodiagnóstico.
La inciativa de protesta partió de los médicos navarros, a los que les siguieron los gallegos y vascos, y ahora se han ido sumando desde distintos puntos: Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia. Solo en la comunidad de Madrid, son al menos 19 hospitales los que han secundado esta sublevación contra las peonadas, incluyendo a más de 80 servicios de 16 especialidades distintas, según el balance aportado por la Asociación de Médicos y Titulados de Madrid (Amyts), quien ha apoyado esta iniciativa. Metges de Catalunya (MC) ha hecho lo propio en su comunidad, donde son al menos una decena los centros que han comunicado la interrupción de las peonadas. Por su parte, el Comité de Huelga nacional, que aglutina a estos y otros cinco sindicatos, también ha mostrado su respaldo a los profesionales que decidan secundar estos paros para visibilizar la indignación del colectivo.
Este plantón se produce el mismo día que el Ministerio de Sanidad retoma las conversaciones con los sindicatos médicos en una cita a la que estas organizaciones acuden con un marcado pesimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo que desconvoque la huelga.
A las puertas de la última jornada de huelga a partir del 15 de junio y ante el parón de las movilizaciones previsto por los sindicatos para el verano, los facultativos quieren seguir presionando a la administración, ante la falta de avances que perciben respecto a sus reivindicaciones. El sindicato MC resume el sentir de esta protesta en la consigna “ni un minuto más”, con la que tratan de alentar a los compañeros médicos a no sostener los pactos de gestión que permiten la realización de peonadas.
La secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, explica en declaraciones a este medio que estas prácticas son fruto del acuerdo entre las gerencias y los servicios hospitalarios, sin pasar por las mesas sectoriales. La doctora apunta que su regulación está de esta forma sujeta a un “limbo legal” y que están marcadas por una gran disparidad en las remuneraciones entre comunidades autónomas.
Según la portavoz sindical, además de por la retribución económica, los facultativos realizan estas peonadas por “ayudar a sacar adelante las listas de espera de forma voluntaria”. Por ello, achaca la decisión de renunciar a hacerlos a la “impotencia que sienten por la situación con el Ministerio y la Consejería”.
“No estamos dispuestos a continuar haciéndolo de manera indefinida sin que la Administración reconozca ese esfuerzo, lo retribuya de forma justa y se comprometa a negociar condiciones dignas”, argumentan en un escrito desde el servicio de Anestesiología del madrileño hospital Puerta de Hierro.
Hernández recalca que estas movilizaciones parten “desde abajo” de los propios servicios clínicos y que en su comunidad, han tenido un carácter “muy simbólico” por estar encabezadas por los anestesistas del 12 de Octubre, el servicio donde ejercía la ministra de Sanidad, Mónica García. Para Hernández, la paralización de las peonadas refleja “el mapa del malestar médico” en toda España ante el inmovilismo del Ministerio y las consejerías sanitarias.
“El Sermas está haciendo lo mismo que el Ministerio: lanzar balones fuera. La consejería le dice al Ministerio lo que tiene que solucionar y el Ministerio le dice a las comunidades lo que tienen que solucionar”, lamenta la secretaria general de Amyts.
Este último episodio del conflicto médico escenifica un malestar entre la profesión que no están dispuestos a dejar de expresar. Las reivindicaciones de los facultativos siguen en los mismos puntos que batallan en el Ministerio y las consejerías. Los sindicatos reclaman un mejor reconocimiento a las guardias en remuneración y con limitaciones más estrictas, además de un modelo de clasificación profesional acorde a su grado de responsabilidad y una regulación de la penosidad de la profesión. Peticiones que concentran en torno a la creación de un estatuto médico, establecimiento de un ámbito de negociación propio e independiente del resto de profesionales.