
Por Clara Arrabal
25 de mayo de 2026"No tiene sentido, ningún médico de familia va a firmar un alta siguiendo un criterio que no sea el clínico". Así se ha pronunciado el sindicato gallego, O´mega, sobre una de las medidas más polémicas que ha traído el último Acuerdo de Gestión del Servicio Gallego de Salud: incluir por primera vez el periodo de la incapacidad temporal como baremo para el abono del complemento de productividad de los facultativos. Es decir, incentivar a los médicos de familia por expedir bajas "que no excedan el tiempo estándar".
"Estamos en contra de que los acuerdos se dediquen a temas puntuales de la Consejería porque creemos que deben centrarse en el buen hacer clínico del médico, buscando la excelencia de su trabajo, y no en criterios economicistas como este, o como el control del gasto farmacéutico", ha explicado a Medicina Responsable Francisco Javier Iglesias Matos. Médico de Atención Primaria (AP) en el área de Vigo y responsable de AP del Sindicato O´mega.
Además, los cuatro colegios médicos autonómicos, a través del Consejo Gallego de Colegios Médicos, han realizado un documento conjunto para expresar su desacuerdo y pedir la retirada de la medida. "Esto puede generar importantes riesgos éticos, clínicos y organizativos que deben estar analizados con prudencia", advertía la asociación.
"La recuperación de una persona enferma no puede convertirse en un objetivo de productividad ni estar condicionada por presiones ajenas a la práctica clínica", ha expresado, por su parte, el sindicato Simega, quien también ha calificado la nueva norma de "impresentable" y "profundamente equivocada" por tratar de mercadear con la salud de los ciudadanos. "Es un un peligroso precedente al introducir criterios economicistas en un ámbito que debe regirse exclusivamente por la evidencia médica y el bienestar de los pacientes", ha añadido.
Como ha publicado Medicina Responsable, los Acuerdos de Gestión autonómicos han contemplado por primera vez el control de la duración de los procesos de incapacidad temporal (IT) como baremo para el abono del complemento de la productividad de los médicos de familia.
Para el sindicato, el absentismo laboral y el incremento de las bajas médicas contemplan muchos factores, y no solo las decisiones o actividades del facultativo, por lo que "centralizarlo en el médico de familia nos parece ridículo e inadecuado", como ha expresado Iglesias Matos. "Esto no puede resolverse incluyendo un incentivo económico al médico de familia", ha añadido.
En su caso, el consejo de médicos autonómico ha defendido que la incapacidad temporal "no puede evaluarse exclusivamente mediante tablas estándar" y subraya que los tiempos orientativos deben entenderse como herramientas administrativas que "nunca deben sustituir la valoración clínica individualizada".
En la misma línea, Simega ha defendido que la evolución de cada patología es "única, por lo que "no es posible acotar de forma estandarizada el tiempo de recuperación ni establecer objetivos generales de reducción de las bajas, ya que hacerlo supondría ignorar la individualidad de los procesos asistenciales y comprometer la calidad de la atención sanitaria".
Esta nueva medida también ha suscitado la polémica por suponer "la posible presión indirecta" sobre el profesional para adelantar las bajas médicas. Algo que podría llevar consigo el deterioro de la relación médico-paciente o el conflicto ético y deontológico entre el interés administrativo y el criterio médico independiente, según los colegios profesionales.
"Entendemos que hay una serie de personas que puedan demorar las incapacidades temporales, pero no se puede demonizar al colectivo médico o a todos los pacientes porque las bajas médicas se disparen. Los compañeros ya bastante hacen con la carga de trabajo que tienen, como para tener que estar también pendientes del control de bajas”, ha declarado Iglesias Matos.
Además, ha apuntado que esta medida se suma a que, desde hace un mes, "algunos facultativos están recibiendo una citación para revisar sus pacientes, y muchas veces un supervisor se acerca y lo hace con ellos"; lo que tilda de "un sistema de presión y de forzar a que el médico no haga bien su trabajo".
Por último, ambos colectivos se han pronunciado sobre el creciente problema del aumento de las bajas médicas, entendiendo que "existe la necesidad" de mejorar la eficiencia del sistema "disminuyendo evitables o excesivamente prolongadas", así como "homogeneizar" procesos de incapacidad temporal para favorecer mayor coordinación entre atención primaria, inspección médica y mutuas laborales.
"El factor más importante en el absentismo es el retraso en las pruebas diagnósticas. Siempre ponemos el ejemplo de un menisco operado y recuperado: si se hace todo bien, en un mes está recuperado. Pero si se tarda seis meses en hacer la resonancia para diagnosticar y otros cuatro meses en efectuar la operación, la baja pasa de un mes a once o doce", argumenta el representante sindical.
"Instamos a Sanidade a abandonar planteamientos que puedan generar desconfianza y a centrar los esfuerzos en reducir las listas de espera, reforzar la Atención Primaria y mejorar la capacidad diagnóstica del sistema sanitario, medidas que sí contribuirían de forma efectiva a una recuperación más ágil y segura de los pacientes", ha expresado el colectivo Simega.
Por todo ello, defienden un abordaje que contemple "medidas estructurales y no únicamente mediante incentivos ligados a la reducción de días", que se apoyen en criterios clínicos, evidencia científica y respeto a la independencia profesional. “Hay que tomarlo de una manera global, ya que no es solo una cuestión médica", finaliza.