
Por Gonzalo de Esteban
4 de noviembre de 2026El Consejo de Ministros ha dado luz verde de manera in extremis a la actualización del real decreto que regula la formación y las condiciones de trabajo de los residentes en Ciencias de la Salud. La aprobación de la norma, que se produce en un clima preelectoral y con acusaciones de precipitación por parte de diversos sectores del ámbito sanitario, introduce un cambio histórico al poner fin a las guardias de 24 horas y fijar un tope de cuatro guardias al mes para proteger el descanso de los médicos jóvenes.
Pese a que organizaciones como la Asociación MIR España (AME) se han posicionado en contra al considerar que el Ejecutivo ha tramitado la medida de forma apresurada y con lagunas organizativas. Por otro lado, la Organización Médica Colegial (OMC) ha respaldado de forma explícita el nuevo marco regulador.
La corporación médica considera que limitar la jornada máxima a 45 horas semanales y prohibir la recuperación de horas tras las guardias es un paso decisivo para cuidar la salud física y mental de los profesionales y garantizar una mayor seguridad en la atención a los pacientes.
El respaldo de la OMC se apoya en los datos de estudios como 'IKERBURN' o el informe europeo 'REST-JD', que venían alertando sobre el grave impacto de la fatiga crónica entre los residentes. La nueva norma no solo obliga a evaluar los riesgos psicosociales en los centros de salud y hospitales, sino que garantiza que el periodo de residencia mantenga su carácter prioritariamente formativo y no de simple cobertura asistencial, estableciendo además espacios de apoyo emocional y profesional.
Sin embargo, el verdadero examen para este decreto residirá en su implantación práctica dentro del Sistema Nacional de Salud. La propia OMC ha advertido de que el éxito de la reforma dependerá de que las comunidades autónomas garanticen un control estricto de los descansos y de que la reducción de horas de los MIR no se traduzca en una sobrecarga de trabajo para los médicos adjuntos, reclamando una planificación adecuada de las plantillas y una evaluación periódica de los resultados tras su entrada en vigor.