
Por Juan García
22 de mayo de 2026Con esta cuarta semana de huelga médica se acumulan 20 jornadas de paro nacional del colectivo en toda España, a las que hay que sumar las tres convocatorias del año pasado. Los facultativos ponen fin este viernes al penúltimo llamamiento previsto este año, manteniendo el pulso para reclamar un Estatuto y una negociación propias que den cabida a sus reivindicaciones profesionales.
La regulación de la jornada y las guardias, la reclasficación profesional y el reconocimiento a la penosidad del ejercicio médico siguen siendo los puntos de conflicto con el Ministerio en la reforma del Estatuto Marco, que muchos sindicatos también están tratando de negociar en sus comunidades autónomas. Desde las consejerías aportan cifras dispares de seguimiento e incidencia de los paros, aunque todas coinciden en apuntar el impacto de la huelga. En Madrid elevan hasta los 15,7 millones de euros el impacto en la sanidad madrileña desde diciembre, con más de 10.000 cirugías y 200.000 consultas suspendidas. En Castilla y León, sitúan en 281.000 los actos médicos cancelados y elevan el impacto económico hasta los 56 millones desde junio. Los datos en otras comunidades dan cuenta de un importante volumen de cancelaciones diarias, aunque no han aportado sus estimaciones agregadas tras tantas jornadas de conflicto.
El Comité de Huelga ya había expresado su intención de detener las protestas en los meses estivales ante la merma de las plantillas que se produce por las vacaciones. El motivo, según señala a Medicina Responsable el secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, es evitar perjuicios mayores de los que ya está ocasionado la huelga a los pacientes. Pedera alude al fuerte impacto de los paros en volumen de consultas, pruebas y procedimientos cancelados han hecho crecer unas listas de espera que ya de por sí considera “inasumibles”. Frente a ello, señala directamente al Ministerio de Sanidad como responsable de la situación “por mantener abierto un conflicto que yo creo que tenía la obligación y la responsabilidad de haber de haber cerrado”.
Aunque julio y agosto supondrán un receso en las movilizaciones, la gran pregunta ahora es qué pasará después. Pedrera apunta que, si bien no han tomado ninguna decisión al respecto, a la espera de ver cómo evoluciona la situación, “si esto no se soluciona, habrá que hacer una escalada en la en las protestas”. Sin querer adelantar ninguna determinación, sobre la mesa de los sindicatos se barajan “todas las opciones” de presión, desde una huelga indefinida, hasta la suspensión de la actividad no urgente, apunta el secretario general de CESM.
El devenir del conflicto dependerá de la negociación con el Ministerio, que, por el momento, continúa sin avances. El Comité asegura seguir a la espera de una llamada de Sanidad para volver a la mesa de negociación, que Pedrera muestra su “convencimiento” de que llegará a producirse por “responsabilidad”. Mientras llega el llamamiento formal, reconoce que las conversaciones no están totalmente cerradas. “Diálogo siempre hay”, asegura, pero reitera que el avance solo se puede cristalizar en los encuentros oficiales.
El último episodio de las negociaciones hizo saltar nuevamente por los aires las conversaciones y llevó a los sindicatos a elevar el tono más que nunca, pidiendo la dimisión de la ministra y la intervención del presidente del Gobierno para desbloquear la situación.
Tras año y medio de conflicto, con ocho llamadas al paro entre convocatorias nacionales y a nivel autonómico, el hartazgo entre los facultativos se hace más presente ante la falta de avances. La movilización hace mella en las nóminas de los médicos y los propios sindicatos reconocen el desgaste en el colectivo. Una merma que Pedrera cifra por encima de los mil euros mensuales: “En cuatro meses agotamiento tiene que haber. Además, no se están viendo avances y eso al compañero le tiene que infudir”, asegura a este respecto.
No obstante, subraya que el nivel de movilización se está manteniendo “muy alto” semana tras semana y que las cifras de seguimiento no han bajado. Algo que da cuenta, a su juicio, de la “actitud firme del colectivo médico de no ceder” ante la “descapitalización del médico en la sanidad pública” que consideraría una “catástrofe”. El secretario general de CESM cree que la huelga es un estallido como colofón a la sobrecarga acumulada desde hace años: “Tenemos una huelga no declarada desde hace más de 10 años porque está poniéndose en evidencia porque cada año son más los médicos que abandonan la sanidad pública”.
Pedrera argumenta en esta línea que la única forma de contrarrestar esta situación “no es aumentando homologación de médicos de dudosa formación, sino cambiando las condiciones laborales para evitar que los médicos se vayan". El doctor subraya la gravedad del problema ante el que invita al Ministerio a "replantearse su estrategia con el colectivo médico".