
Por Clara Arrabal
20 de febrero de 2026Las puertas de los hospitales y de los ambulatorios de barrio ya no son lo que eran. Ahora, y cada vez con más frecuencia, se han convertido en el escenario de protestas, concentraciones, reproches y abucheos a la Administración. "¡No a la sobrecarga asistencial!", se escuchaba el pasado lunes en la entrada del Hospital Universitario Gregorio Marañón (Madrid). "¡Por un Estatuto Marco propio!", retumbaba en el Son Espases (Islas Baleares) al mismo tiempo.
Esta semana los centros sanitarios españoles han dejado una imagen cada vez más típica, a la que poco a poco se está acostumbrando la sociedad: la del hartazgo de los profesionales de la salud, que ha llegado a una situación límite tras meses de negociaciones con el Ministerio de Sanidad por mejorar sus condiciones laborales. Y que han sido en vano.
Ahora, con la bata y la pancarta, los facultativos salen a las calles.