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El copago farmacéutico, frente al reto de la cronicidad: “Tenemos más gastos y menos capacidad de trabajo”

La presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, Carina Escobar, ha valorado positivamente el nuevo sistema en declaraciones a Medicina Responsable, destacando que “mejora la equidad y adherencia” a los tratamientos

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El copago farmacéutico, frente al reto de la cronicidad: “Tenemos más gastos y menos capacidad de trabajo”
Fuente: Magnific.

Por Clara Arrabal

14 de mayo de 2026

El nuevo sistema de copago farmacéutico aprobado mediante un Real Decreto Legislativo ya es una realidad en España. Tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) este 13 de mayo, en unas horas entrará en vigor una normativa que ayudará en mayor medida a sufragar los gastos de medicamentos a muchas familias y, en especial, a aquellas que conviven con la cronicidad y las patologías complejas en sus hogares.

“En España, muchas familias están perdidas si no consiguen que se les acredite la discapacidad porque no pueden asumir el coste sus cuidados; y no todas las personas crónicas complejas la tienen”, explica Carina Escobar Manero, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) de España, haciendo referencia a los niños de entre 0 y 14 años que, cada vez con más frecuencia, presentan multipatologías. “En estos casos, uno de los padres tiene que dejar de trabajar por lo que, aunque su nivel de renta les permita tener estabilidad, el gasto es importante y la capacidad de ingresos merma”, añade.

Por ello, este colectivo ha recibido con alivio la aprobación del nuevo sistema de copago farmacéutico, que acota más los niveles de renta y propone límites de gasto mensual; algo que favorece a los pacientes crónicos por la enorme carga que conllevan sus patologías. “Desde la POP, creemos que un copago más progresivo y ajustado mejora en equidad. Al final, busca la manera de que personas con enfermedades crónicas y tratamientos continuados tengan límites por lo que, aunque sigan condicionadas por su salud, podrán mantener sus tratamientos y no verse penalizados por su nivel de renta”, explica Carina Escobar.

Las mejoras del nuevo sistema

Más concretamente, el nuevo sistema introduce cambios significativos tanto para la población activa como para los pensionistas. Mientras el modelo anterior contemplaba tres tramos para los trabajadores en activo, el nuevo esquema amplía la clasificación hasta seis categorías, permitiendo una mayor progresividad en el pago de los medicamentos financiados por el sistema público de salud. Y, para los jubilados, pasa de tres a cuatro tramos de aportación, además de reducir algunos límites máximos.

Respecto a los pacientes crónicos, destaca la implantación de topes mensuales para evitar que estas personas acumulen grandes gastos en farmacia. Así, quienes dispongan de ingresos inferiores a 9.000 euros anuales no pagarán más de 8,23 euros al mes en medicamentos. Para quienes perciban hasta 17.999 euros, el tope será de 18,52 euros, mientras que aquellos con rentas de hasta 34.999 euros tendrán un límite mensual fijado en 61,75 euros. Además, amplía los colectivos exentos de copago, incluyendo a desempleados sin prestación, menores con discapacidad, víctimas de accidentes laborales y beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital.

Con estos cambios, el Ministerio de Sanidad viene a modificar la anterior reforma, realizada en el Gobierno de Mariano Rajoy para contener el gasto sanitario en plena crisis financiera. Esta introdujo por primera vez el criterio de la renta para calcular la aportación de los ciudadanos y extendió el pago de los pensionistas, un colectivo que hasta entonces estaba prácticamente exento. Ahora, el copago farmacéutico da un paso más allá hacia las nuevas realidades y desafíos del Sistema Nacional de Salud.

El camino hacia la atención a la cronicidad

Con el nuevo modelo, el copago farmacéutico prosigue su camino hacia la atención a la cronicidad. “La hoja de ruta es clara: el envejecimiento y la cronicidad suponen un gran gasto, por lo que tenemos que ir incorporando la carga real de la enfermedad. En este sentido, no me refiero únicamente a la renta, sino al coste de mantener su salud”, explica Carina Escobar, argumentando que “estar enfermo conlleva menos capacidad de trabajar y producir ingresos, y más costes en medicamentos”.

“Podemos afirmar con seguridad que la cronicidad es el gran desafío de nuestro Sistema Nacional de Salud, pero también lo es para los propios pacientes. Reconocer que esta situación lastra la economía es un paso, por lo que estos topes mensuales avanzan en la protección de los pacientes, adherencia a los tratamientos y en la igualdad de oportunidades”, evalúa la presidenta de la POP.

Por último, finaliza destacando que el nuevo modelo debe caminar hacia un sistema sostenible que introduzca mayores criterios de equidad en el acceso a los fármacos. “Hay medicamentos financiados y otros muchos que no”, recuerda Escobar, quien insiste en que las personas con cronicidad necesitan recursos adicionales en su vida diaria. A su juicio, la reforma del copago puede convertirse en un paso relevante si logra equilibrar sostenibilidad económica y protección de los pacientes más vulnerables.



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