
Por Medicina Responsable
21 de septiembre de 2026"Cantabria va a contar con un marco jurídico sólido que dé seguridad a profesionales y ciudadanos e incorpore igualdad, accesibilidad y universalidad a la salud digital. La Ley de Salud Digital, ya en ciernes, aborda prácticamente toda la cadena de la salud digital para cambiar la manera de prestar la asistencia sanitaria, aprovechando de forma inteligente las posibilidades de la tecnología".
Así ha resumido el consejero de Salud autonómico, César Pascual, la norma, que será pionera en España y Europa, y que se ha diseñado sobre "las personas, sus derechos, sus datos, sus decisiones y la relación entre pacientes y profesionales sanitarios". Esta, además, se enmarca en las líneas de acción del Plan de Salud Digital 2024-2027, que el Gobierno aprobó al inicio de legislatura. "Es una ley sobre quién queremos que gobierne la sanidad del futuro: si las personas utilizando la tecnología o la tecnología utilizando a las personas", ha incidido, haciendo hincapié en que esta ya ha entrado en espacios que hasta hace muy poco pertenecían exclusivamente a la interacción entre seres humanos. "Y ya no es ciencia ficción, por eso necesitamos regulación".
La Ley de Salud Digital de Cantabria trasciende la regulación estatal, "todavía fragmentada e inexistente" y en 10 capítulos reglamenta la teleasistencia, aplicaciones, prescripción electrónica, espacio autonómico de datos e historia clínica electrónica, la nube, la inteligencia artificial, los registros autonómicos, las neurotecnologías o la investigación, entre otros. "Queremos que la sanidad digital sea más inteligente, precisamente para que sea más humana. Esta es la aparente paradoja de la ley, que estamos regulando algoritmos, datos, nube, IA, neurotecnologías para proteger algo que no es digital, como es la confianza, la autonomía, la intimidad y la relación entre quien necesita ser cuidado y quien tiene la responsabilidad de cuidarlo".
La nueva Ley de Salud Digital regula la teleasistencia, que es un "verdadero" acto asistencial, con "calidad, seguridad, consentimiento y responsabilidad profesional", es decir "algo más" que una videollamada entre médico y paciente, por lo que es preciso establecer "garantías". Eso sí, ha aclarado el consejero, "siempre" con el principio básico de que "lo digital no desplace lo presencial". La Ley contempla la teleasistencia como algo "complementario", que no sustituto, de la presencialidad.
Además, la Consejería de Salud "pone en orden" las aplicaciones sanitarias, separándolas de las aplicaciones de bienestar o 'wellness', que cualquiera puede descargase en su teléfono móvil y que miden, interpretan o prometen mejorar algún aspecto relacionado con la salud. De hecho, las aplicaciones sanitarias deberán, por tanto, respetar los requisitos de los productos sanitarios, la protección de datos y la seguridad de la información, para evitar confusiones.
En este punto, César Pascual ha anunciado uno de los "cambios conceptuales" que establece la Ley para que "el dato sanitario debe dejar de ser un residuo". Durante años se han generado millones de datos "que sirven" para "comparar, hacer estudios y pueden y deben convertirse en una herramienta para mejorar la asistencia". Por ello, la ley cántabra da "carta de naturaleza" al Espacio Autonómico de Datos Electrónicos de Salud, que formará parte del Espacio Nacional y del Espacio Europeo, que ya está en marcha, aunque en una fase inicial.
"Queremos que los datos estén estandarizados, sean de calidad y permitan mejorar la atención sanitaria, pero con las garantías correspondientes para la investigación, la innovación, la planificación y la evaluación". Además, la ley distingue la utilización primaria y secundaria de los datos, promueve la seudonimización y contempla "expresamente" el retorno social derivado de su utilización, ya que "los datos tienen un gran valor científico que debe regresar a la sociedad en forma de conocimiento, investigación, mejores tratamientos o mejores políticas sanitarias".
Otro aspecto "con enorme trascendencia práctica" es la historia clínica del paciente, que "a estas alturas no tiene que transportar de un lugar a otro o repetir permanentemente información que el sistema ya tiene", como ha comentado Pascual. Por eso, la Ley de Salud Digital fomenta la "compartición" de la historia clínica, con independencia del carácter público o privado del responsable del tratamiento, así como el acceso a la misma a los profesionales que le atienden durante el periodo que dura la asistencia.
"Traducimos así un marco normativo europeo que no teníamos en Cantabria, con un principio sencillo: la información sanitaria debe viajar mejor que el paciente, siempre con la garantía de privacidad, seguridad y trazabilidad que exige una información tan sensible".
"No tenemos miedo a la inteligencia artificial, pero tampoco la vamos a convertir en una nueva religión tecnológica", ha dicho Pascual. Tal es así, que la ley protege expresamente la libertad diagnóstica del facultativo y crea un registro autonómico de sistemas de IA en salud, en el que deberán inscribirse los sistemas empleados en los centros públicos y privados de Cantabria.
Es decir, "si un médico utiliza una inteligencia artificial a la hora de atender un paciente, esa inteligencia artificial deberá estar con el marcado europeo CE para poder funcionar en el sistema sanitario", además de notificárselo al paciente. Por tanto, se sabrá, en todo momento, "qué sistemas se utilizan, para qué y bajo qué garantías". Porque la IA puede ser extraordinariamente útil para detectar patrones, interpretar imágenes, anticipar riesgos, apoyar decisiones o liberar de tiempo al profesional, entre otras, pero "ayudar a decidir no significa apropiarse de la decisión".
La ley también aborda una realidad emergente, como son los datos sintéticos, generados artificialmente por algoritmos y establece condiciones vinculadas a la imposibilidad de identificación de los pacientes o la transparencia de los métodos utilizados. "La IA es una herramienta, pero la responsabilidad clínica no desaparece y el último responsable de su uso es el profesional sanitario".
Por otro lado, hay un capítulo específico de la norma que acota las tecnologías capaces de interactuar directamente con el sistema nervioso y obtener información extraordinariamente sensible, que habla potencialmente de actividad cerebral, emociones o procesos cognitivos. "Así, Cantabria se anticipa a una tecnología que se desarrollará mucho más para proteger la manipulación que se puede hacer de la mente a través de determinados programas de inteligencia artificial", expresaba.
Por último, Pascual ha explicado que se establecerá una estructura de gobernanza, una estrategia táctica y operativa que incorpora expresamente la participación ciudadana y profesional. "La salud digital no pertenece a los informáticos, ni a los médicos, ni a los gestores, ni a las empresas tecnológicas, sino al sistema sanitario y, en último término, a los ciudadanos", añadía. "Eso le da un carácter más ambicioso, porque queremos que Cantabria sea no solo una comunidad consumidora de innovación sanitaria, sino capaz de generar y probar innovación, evaluarla y transferirla".