
Por Fernando Campos, presidente de IDIS
12 de febrero de 2026En estos tiempos de no pocos retos para los sistemas políticos y las organizaciones, surge la necesidad de alzar la voz, no con argumentos políticos sino con datos. En el caso del debate sanitario, apoyarse en datos reales y analizar cómo cubrir adecuadamente las necesidades de los pacientes cobra especial relevancia. En el caso del sector sanitario privado, datos como que más del 25% de la población dispone de un seguro de salud, con una frecuencia de uso cada vez mayor, nos lleva a poner sobre la mesa la importancia del sector asistencial privado y la necesidad de su integración en el propio sistema sanitario de nuestro país.
Desde la Fundación IDIS ponemos en valor el peso del sector sanitario privado en el sector productivo, la liberación de recursos de la sanidad pública, la mejora de la accesibilidad, el desarrollo de investigación y actividad de alta complejidad, y el impulso de la tecnología y del empleo de calidad. Pero además hay que tener en cuenta la aportación en el sector sociosanitario, porque está en el propósito del IDIS destacar todos los recursos que desde el sector privado se aportan al entorno asistencial. Siguiendo con algunos datos, en torno al 30% de las consultas y de las altas se realizan en el sistema sanitario privado, al igual que ocurre con las estancias y las urgencias. Además, la madurez del entorno asistencial privado y la flexibilidad para sortear los retos a los que se enfrenta hacen que siga aumentando la calidad asistencial en beneficio del paciente. Porque el paciente es, al fin y al cabo, la razón por la que trabajamos para seguir ofreciéndole lo que nos pide: una atención accesible, innovadora, segura y de calidad.
Sabemos que uno de los sellos distintivos de la sanidad privada es su capacidad para fomentar la innovación. Desde avances tecnológicos hasta modelos asistenciales pioneros, las entidades privadas actúan como catalizadores importantes de cambios y avances. Como añadidura, un valor destacado del sector privado es su capacidad para contribuir a aliviar la presión asistencial en los sistemas públicos de salud. La disponibilidad de servicios privados reduce la carga sobre las infraestructuras y los recursos del sistema público, permitiendo una distribución más equitativa de la asistencia médica.
Desde la Fundación IDIS continuamos en el empeño de impulsar el mejor sistema sanitario posible que nos podamos permitir, y así llegamos a la conclusión de que el sector público y el privado, y todos los subsectores que a su vez componen el sector privado, son vasos comunicantes entre sí y por ello hemos de velar porque todos funcionen de la mejor manera posible. Así pues, la colaboración público-privada es imprescindible en la mayoría de los sectores clave a nivel social, y por supuesto en el sector sanitario también.
Vivimos tiempos complejos, pero también apasionantes. A las tensiones globales y a los cambios demográficos se suma una transformación tecnológica sin precedentes. La inteligencia artificial abre oportunidades extraordinarias para el ámbito de la salud: desde mejorar la prevención y el diagnóstico, hasta optimizar procesos y personalizar la experiencia del paciente. Nuestro reto es liderar esta evolución con responsabilidad, con criterios éticos y clínicos claros y con una visión de largo plazo.
A ello se añaden los retos sociodemográficos, que nos exigen anticiparnos a las necesidades futuras, impulsando un marco de colaboración real y eficaz entre todos los actores del sistema. En este contexto, la sanidad privada desempeña un papel esencial en la sostenibilidad, la calidad y la accesibilidad del Sistema Nacional de Salud, y en el acceso de los ciudadanos a los mejores cuidados hoy, y en el futuro.
Desde la Fundación IDIS trabajamos en la convicción de que la innovación es esencial para afrontar los retos de nuestra industria y de que los valores de liderazgo centrados en las personas y en los resultados nos llevan por el buen camino. Son organizaciones como la nuestra las que llevan al impulso de la calidad, la confianza y la colaboración para lograr el mejor sistema sanitario posible que nos podamos permitir, en beneficio del paciente. Y ese sistema, sin duda, habrá de ser un sistema innovador e integrado, porque de otra manera no podremos hacerlo sostenible ni podrá dar respuesta a las crecientes necesidades de nuestra población.