
Por Juan Abarca, presidente de HM Hospitales
27 de enero de 2026Ayer se cerró la negociación entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos del Ámbito para la renovación del Estatuto Marco, sin el consenso de los principales sindicatos médicos. Un acuerdo que, en la práctica, ofrece una salida al Ministerio: puede iniciar los trámites sabiendo que lo más probable es que el nuevo EM no llegue siquiera a superar el trámite parlamentario. Aunque deja a los sindicatos médicos sin muchas alternativas más allá de mantener la presión mediante más huelgas.
En cualquier batalla hay un dicho que dice que debes dejar una salida al contrario porque sino le obligarás a pelear hasta el final. A los sindicatos de los médicos se les ha llevado a un punto en el que mucho van a tener que hacer para recuperar parte de su orgullo y credibilidad.
Y esto es una mala noticia para todos. Y, como casi siempre, una mala noticia que acabarán pagando los pacientes.
Desde el principio he defendido que los médicos deberían haber centrado su reivindicación en salir del Estatuto Marco y avanzar hacia un régimen laboral propio que permita negociar condiciones de forma flexible, reconociendo mérito, capacidad, responsabilidad y resultados.
No es realista pretender combinar lo mejor del régimen estatutario con lo mejor del régimen laboral ordinario.
Pero más allá del desenlace concreto de esta negociación, hay un elemento que me preocupa especialmente: la posición del sindicato de enfermería, Satse. Su alineamiento con los sindicatos de clase, dejando fuera a los médicos, supone un punto de inflexión.
Es evidente que, en esta negociación, la enfermería ha obtenido mejoras. Y es legítimo defender los intereses de la propia profesión.
Pero la enfermería necesita todavía avanzar en muchas otras dimensiones clave: desarrollo competencial, reconocimiento profesional, ampliación de responsabilidades, carrera profesional, liderazgo clínico. Y nada de eso será posible de forma sólida sin una alianza estratégica con los médicos.
Médicos y enfermeras no son adversarios. Son profesiones complementarias, interdependientes y llamadas a avanzar juntas. Profesiones hermanas. Y una cosa es mantener debates técnicos o competenciales. Otra muy distinta es asumir un posicionamiento que fractura un frente profesional que debería ser común… y más si lo más probable es que acabe en nada.
En mi opinión, es una estrategia profundamente equivocada. Porque debilita a ambos colectivos. Y porque favorece que el verdadero problema —un modelo laboral obsoleto que asfixia al SNS— permanezca intacto.
El Estatuto Marco no necesita parches. Necesita una revisión estructural profunda. Y eso solo será posible si las profesiones nucleares del sistema sanitario caminan juntas.
Cuando se rompe esa unidad, lo que se gana hoy se paga mañana.
En fin … malas noticias en cualquier caso para los sanitarios.. y para los pacientes