
Por Luis del Val
13 de marzo de 2026La Sanidad siempre ha figurado entre las tres principales preocupaciones de los españoles. Y eso se demuestra, año tras año, en todas las encuestas, sean elaboradas por empresas privadas de reconocido prestigio o por el Centro de Investigaciones Sociológicas, de reconocido descrédito, merced a su contumaz fracaso predictivo, con un descarado favoritismo gubernamental.
El lunes 16 de marzo comienza otra semana de huelga de médicos, lo que causará notables perjuicios en la atención a los enfermos, y el correspondiente aumento de las listas de espera.
Cuando publicamos la noticia de que el presidente del Gobierno había acudido al hospital Ramón y Cajal de Madrid sufrí una alegría -porque eso demostraba que el presidente se preocupaba por la salud- y dos disgustos. Uno de ellos por esa afección, nada grave, cardiopática, porque no le deseo a nadie ninguna enfermedad por leve que sea y, luego, otro disgusto por la reacción iracunda del presidente, negándolo todo, y, por tanto, acusándonos a quienes trabajamos en este medio de hacerlo en un “pseudo medio” dedicado a difundir mentiras.
Recibir la acusación de mentir de un mentiroso, dedicado con intenso entusiasmo a afirmar falsedades, constituyó una sorpresa, a la que respondimos en su días.
Si volvemos sobre esos hechos es porque pensábamos que el presidente del Gobierno, tras su experiencia en la visita hospitalaria, se sensibilizaría por los problemas de la Sanidad, y empatizaría con los cientos de miles de enfermos en España.
Pero no tenemos noticias de que haya urgido a la ministra de Sanidad a recomponer su errática negociación con sus compañeros, ni parece que le preocupe que unos profesionales, que rara vez acuden al arma extrema y legal de la huelga, vuelvan a usar esa rotunda actitud, lo que nos habla del desánimo e indignación de los médicos, y de la torpe gestión de la ministra de Sanidad, cuya preocupación más constante y firme es su disgusto por la existencia de empresas de medicina privada, tal como existen y coexisten en toda la Unión Europea.
El Presidente, está claro se preocupa por la salud. Pero, de momento, parece que el desvelo, interés y preocupación, se concentran sólo en su propia salud, no en la del resto de los españoles.