
Por Peter BABEL
21 de abril de 2026Desde los más tiernos años de mi alejada juventud, he leído estudios que resaltaban las consecuencias peligrosas de tomar café, y, otros, que resaltaban sus enormes beneficios. Pasaban los autobuses, los aviones y los años, y seguí recibiendo informaciones contradictorias sobre el café: unos alertaban de que acortaban la vida y, a continuación, llegaba el último estudio afirmando de los indudables beneficios de tomar tres o cuatro tazas de café diarias.
Bueno, pues los más cafeteros están de enhorabuena, porque el útimo, antes de que llegue el relevo, procede de la Clínica Mayo y reafirma que cuatro e incluso cinco tazas diarias de café pueden tener consecuencias saludables.
¿Mentían las docenas de estudios anteriores que llegaban a conclusiones diferentes? Según el más reciente estudio, cuando se hacían las investigaciones se obviaba que, además de café, hay investigados que también consumían alcohol y tabaco. Mucho más de la mitad. Claro, es como si llevas a cabo un estudio sobre los efectos de tomar té diariamente, y el sesenta por ciento de los sometidos a la criba se tomaran media botella de whisky al día, y se fumaran un paquete de tabaco cada 24 horas.
Del café siempre albergué sospechas, porque la mayoría de sus consumidores le añaden azúcar o sacarina. Eso me desconcierta algo. A mí me gustan las gambas, los espárragos y el vino tinto, y jamás se me ha ocurrido añadirles azúcar o sacarina.
Sí, ya sé que los más cafeteros lo tómanos solo, pero no se han derrumbado mis desconfianzas. Por eso mismo me alegra saber que, según dicen los investigadores de Clínica Mayo, los que tomamos café -¡hasta cinco tazas diarias!- prevenimos al Alzheimer, la diabetes y un montón de enfermedades. que no quiero nombrar, no sea que aumente la demanda… y suba el precio.