
Por Luis del Val
30 de octubre de 2026Cuidamos la salud para prolongar nuestra vida y evitar la muerte. La muerte nos produce miedo. Algo de lo que están exentos las hormigas y los elefantes, las angulas y las ballenas.
Esta semana comenzó con la muerte en el escaparate de la tragedia y va a terminar con Halloween, donde tratamos a la muerte como si fuera una cosa de risa.
Por si fuera poco, de la misma manera que hemos llegado, a puro de miedo, a reírnos de la muerte, resulta que la celebración del Halloween puede perjudicar seriamente nuestra salud, sobre todo la salud de nuestros ojos. Los maquillajes, y tinturas varias, que aplicamos a los ojos pueden conducirnos a la consulta del oftalmólogo. Tengan cuidado. La ONCE ya atiende a decenas de miles de ciudadanos. No sobrecargue su trabajo. Y si le apetece seguir una costumbre que nunca tuvo tradición en España, y prefiere celebrarla en lugar del recuerdo tradicional a los seres queridos, que se murieron de verdad, está en su derecho y en su libertad. Pero, por favor, no contribuya a aventar las listas de espera de las consultas de los oftalmólogos.
Tomar la muerte a risa es una consecuencia del enorme miedo que nos produce. Y, por eso, no lo vamos a criticar, pero resulta conveniente que no olvidemos la contradicción -también enorme- de esta semana.