
Por Clara Bravo
27 de mayo de 2026No soy de las que aseguran que sólo dirán que están en la menopausia a su ginecólogo, que ya lo sabe, ni tampoco de las que dan detalles innecesarios a la dependienta a la que le acaban de comprar un abanico. Y tampoco veo la necesidad de confesar mi edad, cuando mis compañeros no lo hacen en sus artículos. Pero sé lo que es la menopausia -porque tengo amigas de todas las edades- y el penúltimo estudio se centra en que la pérdida de estrógenos va acompañada de la pérdida de la memoria.
Podría tener un aspecto positivo, si esa ausencia de datos te desinformara de la edad que tienes, pero el mero hecho de padecer los problemas de la menopausia te recuerda, con evidencia, que ya no eres una niña, de la misma manera que la niña que hace la primera comunión comprueba que no es una mujer como su madre.
Esa falta de memoria, tampoco te sirve para decirle a Hacienda que te has olvidado de poner el importe de un par de conferencias, ni para justificar la falta de fondos al empleado de la sucursal bancaria, y no te digo si, al principio de un flirt, el día que no vas a la cita te justificas diciéndole a tu posible enamorado que es que estás en la menopausia, y se te olvida todo.
Creo que lo único práctico, que podría servir de consuelo, es que en ese día en que te encuentras con tu pareja, al entrar o salir del dormitorio, y lo observas como si no lo conocieras, o te pareciera un extraño, siempre te podrías explicar a ti misma, que no es que te equivocaras al elegir pareja, o que eres muy rara, sino que los estrógenos te han mordido trozos de memoria.
Creía que había dos o tres consuelos más… pero no me acuerdo, porque hoy tengo muy mala memoria.