
Por Fernando Prados, ex viceconsejero de Sanidad de Comunidad de Madrid
19 de octubre de 2026En aquella huelga de estudiantes de medicina que recordé hace unos días, contra dos años más de prácticas después de seis de carrera, un catedrático nos advirtió que acumular reivindicaciones acabaría diluyendo la principal. Añadir peticiones, nos explicó, podía beneficiar más a quienes buscaban prolongar la protesta que a quienes necesitábamos resolver el problema.
Aquella advertencia sirve hoy para AMYTS. El estatuto propio era un objetivo claro, pero se aplaza la huelga estatal y en Madrid se mantiene la protesta con otras reclamaciones. Ya existían, aunque ahora sirven para que siempre quede algo por exigir. Así, resolver el conflicto acaba siendo un problema para quien lo dirige.
Sus dirigentes están utilizando el malestar profesional para presionar al Partido Popular durante las elecciones. Hay condiciones que es necesario mejorar, pero eso no justifica cualquier huelga ni permite convertir las prioridades políticas de unos delegados en obligaciones para todos los médicos.
Su relación con Mónica García debería haberles enseñado algo. Celebraron su llegada al Ministerio recordando su buena relación con ella cuando les apoyaba sin fisuras y acabaron reclamando su dimisión por el Estatuto Marco. Aquella cercanía no consiguió el resultado esperado. Pero el coste de estas relaciones políticas fallidas nunca se queda únicamente entre quienes las cultivaron, acaban trasladándose a los profesionales y a los pacientes. Por cierto, Mónica García aplaude nuevamente esta huelga.
Ese interés por la influencia se extendió al Colegio, donde apoyaron a Tomás Merina. Su candidatura fue anulada por incumplir el requisito de ejercicio profesional y un juzgado respaldó la decisión que volvieron a recurrir. Cabe preguntarse cuánto hay de defensa profesional y cuánto de ambición por decidir quién gobierna nuestras instituciones.
Con esos antecedentes, deberían acreditar el respaldo a esta huelga. Una encuesta con 1.299 participantes y solo unas 690 respuestas favorables no permite hablar por todos. Que expliquen quién pudo contestar y cómo se difundió. Un sindicato serio busca consenso más allá de sus afiliados. Les da igual, se han asignado la voluntad de todos los médicos y han decidido que sea la suya.
No soy partidario de las huelgas médicas y veo aquí una estrategia electoral disfrazada de voluntad colectiva, como aquellos audios de los que renegaron cuando fueron filtrados, que reclamaban continuar una huelga hasta las elecciones. Entiendan que el calendario vuelva a despertar recelos. Seguimos sin el estatuto que explicamos a los pacientes que necesitábamos y ahora les pedimos que soporten nuevos paros por otras reclamaciones. ¿De verdad esperan que lo entiendan? Los delegados conservarán su protagonismo y los médicos tendremos que dar explicaciones. Me parece intolerable que la profesión pague una factura política que algunos dirigentes sindicales deciden por su cuenta.