
Por Luis del Val
1 de abril de 2026Ya se había reglamentado un Registro de Objeción de Conciencia de médicos contrarios al aborto, desde diciembre de 2024. Ahora, se pretende otro Registro de médicos -y también enfermeros- objetores de la eutanasia. A este paso, dentro de poco, en los hospitales sevillanos, habrá un Registro de sanitarios de partidarios del Betis o del Sevilla y, en Asturias, sobre el Oviedo y el Gijón
En realidad, este nuevo ataque al derecho a la privacidad del personal sanitario está motivado por la polémica del suicidio asistido de Noelia, denominado indebidamente eutanasia.
En cualquier juicio, el trastorno mental es un eximente. En el caso de Noelia, se le trató como si no necesitara asistencia psiquiátrica, es decir, se soslayó un factor que elimina la racionalidad consciente de una decisión. Vamos, algo así como si no se tuviera en cuenta la menoría de edad, -cosa que ya está vigente en el aborto- y que nos podría llevar a que un niño de catorce años pidiera la eutanasia.
Así que, en realidad, habría que abrir dos Registros: el de la eutanasia, propiamente dicha, y el del suicidio asistido, disfrazado de eutanasia.
Y, puestos a pisotear el derecho a la privacidad de médicos y enfermeros, que hagan un registro de sus votos, sus creencias y sus aficiones. Sin disimulos.