
Por Isabel Belinchón, vicepresidenta primera de la AEDV
24 de abril de 2026La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica que va mucho más allá de sus manifestaciones cutáneas. Su impacto en la calidad de vida de los pacientes es profundo, afectando también al bienestar emocional, las relaciones sociales y la vida laboral de los pacientes. En este contexto, avanzar hacia la excelencia en su manejo no es solo un objetivo asistencial, sino una necesidad clínica y social.
En los últimos años, el abordaje de la psoriasis ha experimentado una transformación significativa gracias al desarrollo de nuevas opciones terapéuticas. No cabe duda de que la innovación es esencial al igual que también lo es la forma en la que los médicos organizamos la atención de los pacientes con psoriasis ya que la excelencia en el manejo y seguimiento de la psoriasis exige un enfoque multidisciplinar real, en el que dermatología trabaja de manera coordinada con reumatología, farmacia hospitalaria, enfermería, atención primaria y otras especialidades. Este modelo permite abordar de forma integral las enfermedades asociadas, como la artritis psoriásica o la afectación de las placas en “zonas especiales” como cuero cabelludo, uñas, manos, pies o genitales.
En este sentido, las unidades especializadas y acreditadas son clave para mejorar la calidad asistencial porque permiten ofrecer una atención homogénea y de calidad, facilitan el acceso a terapias avanzadas, impulsan la investigación clínica y favorecen la aplicación de protocolos basados en la evidencia. Por eso, la certificación CUDERMA concedida recientemente por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) a la Unidad de Atención Integral a Pacientes con Psoriasis del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante nos impulsa a seguir en el camino de la mejora contante. Más allá del reconocimiento, este tipo de acreditaciones contribuyen a afianzar estándares de calidad, reducir la variabilidad en la práctica clínica y avanzar hacia una atención más coordinada, homogénea y basada en la evidencia.
Pero aún existen retos importantes a los que debemos enfrentarnos. La detección precoz de la enfermedad, la derivación adecuada entre niveles asistenciales, el acceso equitativo a tratamientos innovadores y la integración real de la visión del paciente en la toma de decisiones clínicas son áreas sobre las que debemos seguir trabajando.
De cara al futuro, la tendencia debe ser clara: una dermatología cada vez más personalizada, predictiva y basada en datos, en la que la tecnología, los registros y la inteligencia clínicos juegan un papel cada vez más relevante. Pero este progreso solo se podrá lograr si se mantiene el foco en lo más importante: el paciente.
La excelencia en el tratamiento de la psoriasis no depende de un único avance, sino de la combinación de múltiples factores. Solo desde esa visión integral será posible seguir mejorando de forma real la vida de las personas que conviven con esta enfermedad.
Dra. Isabel Belinchón, responsable de la Unidad de Psoriasis del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante y vicepresidenta primera de la AEDV