
Por Peter BABEL
18 de noviembre de 2025El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas tenía un cáncer: uno de los cánceres más peligrosos, que pueden destruir el cuerpo de una sociedad con aparente buena salud: el cáncer de la corrupción.
Hasta 25 millones de euros estafaron a los españoles, con la complicidad de los más altos cargos, incluida la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, que no hicieron nada ante un escándalo superlativo, según nos ha ido narrando el diario “El Mundo”, y en el que se produjo la más miserable de las defensas de los cobardes: despachar y dejar sin empleo a quienes denunciaron la corrupción.
Y es que la corrupción es como la omertá de las mafias: a quien no calla ante la podredumbre, o intenta ser honesto, se le elimina, en este caso se deja en la calle a los honestos, porque todavía no han llegado al asesinato.
BBVA y la Caixabank, que aportan dinero para el funcionamiento del CNIO, deben personarse en la causa, y ayudar a limpiar el cáncer social de los que estafaban y evitaban que se investigara más sobre el cáncer fisiológico. Es su deber. Es su obligación. Dejar de aportar ayuda a la investigación sería colocarse en el mismo bando de los corruptos. Y estoy convencido de que lo harán. Primero, porque BBVA y CaixaBank, no pueden aparecer como cómplices silenciosos de quiénes han usado mal el dinero de sus ayudas; y, segundo, porque no puede quedar en entredicho la solvencia de sus fundaciones, y la gran labor social que llevan a cabo.