
Por Virginia Delgado
4 de agosto de 2026¿Influyen las redes sociales en el rendimiento académico de los jóvenes? Sí. Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores italianos después de realizar un seguimiento a 5.227 estudiantes de entre 11 y 15 años de 28 centros educativos del norte de Italia.
Su trabajo, que ha sido publicado en la revista científica Nature Human Behaviour, se ha centrado en las materias de matemáticas e italiano, concluyendo que los efectos negativos se dan en mayor medida en los alumnos que crearon una cuenta en redes sociales a una edad más temprana, en comparación con los usuarios tardíos.
Los investigadores han puntualizado que en la selección de estudiantes no se incluyeron los casos problemáticos, como el abandono escolar, ni a aquellos que repitieron varios años. “En la encuesta realizada se recogieron datos detallados sobre los antecedentes de los estudiantes, su trayectoria educativa, el grado en el que tuvieron su primer contacto con un conjunto de dispositivos tecnológicos, la existencia de prácticas de control parental, las modalidades actuales de uso del teléfono inteligente y una amplia gama de actitudes escolares y de vida”, han explicado los investigadores.
Este estudio ha sido uno de los más sólidos hasta la fecha realizado sobre la relación entre el uso de las redes sociales y el rendimiento académico. Para Lucas Gortázar, investigador especializado en políticas y reformas educativas y director del área de Educación del centro de políticas económicas de EsadeEcPol, “las conclusiones están bien respaldadas y, aun siendo necesarios más estudios, la evidencia es coherente. Es un gran hallazgo que aporta más evidencia a una pregunta fundamental y sobre la que los poderes públicos deberían tomar una mayor conciencia. Además, apunta la necesidad de retrasar la edad de uso de redes sociales en adolescentes a, como pronto, los 15 o 16 años”, ha manifestado a Science Media Centre (SMC).
Los investigadores han subrayado que sus hallazgos “tienen importantes implicaciones para educadores, padres y responsables políticos”. No obstante, también han advertido de que “deben interpretarse con la máxima cautela y responsabilidad”, ya que faltan por estudiar aspectos como el tiempo de uso, el tipo de contenido consumido, los hábitos de estudio, el entorno familiar, el contexto socioeconómico o la personalidad de los estudiantes.
Natalia I. Kucirkova, profesora de Educación y Desarrollo Infantil en la Universidad de Stavanger (Noruega), está de acuerdo en esta ausencia de datos. “Dado que el principal indicador de exposición a las redes sociales utilizado en el estudio es el momento de la creación de la cuenta, este no nos indica si la cuenta se utilizó de forma activa, con qué frecuencia, en qué plataformas, con qué fines, qué contenidos se vieron o se crearon, ni si el uso tuvo lugar en el aula, antes de acostarse o mientras se socializaba con amigos. Ni siquiera si la cuenta se abandonó posteriormente. Todos estos detalles son importantes.. Al considerar el momento de la creación de la cuenta como un indicador de una amplia gama de actividades potencialmente muy diferentes, el estudio deja sin medir gran parte de la exposición real, lo que limita la fiabilidad con la que pueden interpretarse sus conclusiones", ha declarado a SMC.
María Paz Prendes Espinosa, catedrática de Tecnología Educativa de la Universidad de Murcia, también respalda que los resultados no han de ser definitivos y deben ser analizados con cautela. “La principal limitación puede derivarse del cuestionario, que recoge datos de autopercepción del pasado de los estudiantes encuestados. ¿Un adolescente recuerda con exactitud cuánto tiempo y para qué usaba el móvil cuando iba a Primaria? ¿Nos lo va a contar de forma precisa y fiable? No se explica cómo se ha validado ni se aportan datos sobre ello, aspectos básicos en cualquier investigación rigurosa en ciencias sociales. Obvia muchos aspectos que no pueden dejarse de lado cuando analizamos las consecuencias de las redes sociales, pues la relación causal exclusiva entre el factor de uso de redes sociales y sus consecuencias en el rendimiento académico es difícilmente asumible. ¿No influye el contexto familiar? ¿Y el social? ¿Y los grupos de amigos? ¿Y los rasgos de personalidad de los adolescentes? ¿Y el estatus socioecononómico? Hay muchos etcéteras que se podrían añadir”, ha concluido la catedrática a SMC.