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Los testículos de los elefantes podrían ser la clave para luchar contra el cáncer

La ausencia de descenso testicular en estos animales puede haber impulsado el desarrollo de múltiples genes anticancerígenos

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Los testículos de los elefantes podrían ser la clave para luchar contra el cáncer

Por Andrea Martín

3 de julio de 2023

Un nuevo estudio, publicado en la revista Trends in Ecology & Evolution, y dirigida por el profesor de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Fritz Vollrath, ha hallado una conexión entre la temperatura de los testículos y la evolución de potentes genes anticancerígenos en elefantes.

A pesar del tamaño de estos animales, así como de la cantidad de divisiones celulares somáticas que aumentan el riesgo de padecer cáncer, los elefantes desafían las normas convencionales. Este fenómeno, conocido como la paradoja de Peto, fue observado por primera vez por el renombrado epidemiólogo de Oxford Richard Peto, quien señaló que los elefantes y las ballenas parecen ser sorprendentemente resistentes al desarrollo de cánceres.

La investigación sugiere que la ausencia de descenso testicular en los elefantes, es decir, que los testículos se encuentren en el interior del cuerpo; puede haber impulsado el desarrollo de múltiples genes anticancerígenos. En los mamíferos, la producción de espermatozoides sanos depende de que los testículos estén varios grados por debajo de la temperatura corporal. En consecuencia, el descenso de los testículos al escroto juega un papel vital en su enfriamiento a medida que se acerca la madurez. Los elefantes, sin embargo, carecen de los genes responsables de este descenso y, en consecuencia, sus espermatozoides se encuentran a una temperatura mucho mayor.

Los resultados del estudio han mostrado que, para mantener la producción de espermatozoides a pesar de las temperaturas, la clave reside en el gen TP53, una proteína supresora de tumores, y su producto proteico P53. Este identifica y neutraliza el ADN dañado durante la división celular y, por lo tanto, impide la propagación de mutaciones.

Los elefantes albergan 20 copias del gen TP53, mientras que todos los demás animales conocidos, incluidos los humanos, poseen solo una copia. Esto no se originó para para combatir el cáncer, sin embargo, ofrece beneficios protectores contra el daño y las mutaciones del ADN. "Los elefantes nos brindan un sistema único para estudiar la evolución de un sólido mecanismo de defensa contra el daño del ADN y explorar los detalles del p53 en la batalla contra el cáncer”, explica Vollrath.

 



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