
Por Medicina Responsable
13 de abril de 2026Diez personas en el mundo han logrado eliminar de su cuerpo el virus VIH tras someterse a un trasplante de células madre para tratar un cáncer hematológico. La última ha sido un paciente de Oslo, tras someterse a un estudio liderado por el Hospital Universitario de Oslo y participado por IrsiCaixa, instituto de investigación impulsado por la Fundación “la Caixa” y el Departamento de Salud la Generalitat de Cataluña.
“Estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia estrategias más aplicables a todas las personas con VIH. Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación internacional”, ha manifestado Javier Martínez-Picado, investigador ICREA en IrsiCaixa y coordinador de IciStem 2.0, el consorcio internacional dedicado al estudio de la curación del VIH mediante trasplantes de células madre y el que más casos de curación ha documentado en el mundo.
El paciente de Oslo es un hombre de 62 años con VIH al que se le diagnosticó un cáncer del sistema inmunitario que requirió un trasplante de células madre. En estos casos, se buscan donantes con la mutación genética CCR5Δ32, que impide la entrada del virus en las células. Como ha explicado Maria Salgado, investigadora de IrsiCaixa, “no encontramos un donante compatible en los registros y se optó por su hermano, que de forma inesperada era portador de la mutación. Así, este paciente se ha convertido en el primer caso de curación con un trasplante procedente de un hermano y, junto con el de City of Hope (California), uno de los de mayor edad entre los casos descritos”.
Dos años después del trasplante, y bajo supervisión médica, se interrumpió el tratamiento antirretroviral. Tres meses más tarde, no se detectó ADN viral intacto ni virus con capacidad de replicación. Tampoco se encontró VIH en el intestino, uno de los principales reservorios. Además, la respuesta inmunitaria específica frente al virus fue disminuyendo progresivamente, lo que sugiere que el sistema inmunitario dejó de detectarlo al no estar presente. Cuatro años después de haber dejado la medicación, el paciente continúa sin rastro detectable del virus.
Hasta la fecha, IciStem 2.0 ha seguido a 40 personas con VIH sometidas a un trasplante de células madre, cuatro de las cuales han interrumpido el tratamiento y mantienen el virus indetectable. “Estos cuatro casos, sumados a otros seis descritos fuera del consorcio, conforman los diez casos de remisión del VIH conocidos hasta hoy. Sabemos que habrá más, porque contamos con una cohorte amplia ya en seguimiento y con algunos casos en evaluación para valorar la interrupción del tratamiento y comprobar si pueden controlar el virus sin medicación. La retirada solo se plantea cuando los marcadores virales son extremadamente bajos y la situación clínica es estable”, ha explicado Salgado.
El análisis conjunto confirma el papel protector de la mutación CCR5Δ32. “Cuando el donante tenía dos copias de la mutación se consiguió la remisión del VIH. En cambio, en varios casos con una sola copia o ninguna el virus reapareció tras retirar la medicación. Aun así, existen excepciones. Los pacientes conocidos como Berlín 2 y Ginebra lograron la curación pese a que sus donantes no presentaban la doble mutación. Esto indica que, aunque la doble mutación CCR5Δ32 aumenta las probabilidades de éxito, no es el único mecanismo implicado”, han manifestado desde IrsiCaixa.
“Sabemos que el trasplante por sí solo reduce de forma muy significativa el reservorio del VIH, algo que ninguna otra intervención médica ha conseguido hasta ahora. Pero es un procedimiento de alto riesgo y no es aplicable a la población general con VIH, que dispone de un tratamiento antirretroviral eficaz y seguro”, ha añadido Martínez-Picado.
El reto que se han marcado los investigadores es trasladar lo aprendido a estrategias menos invasivas. Una de las líneas que explora el grupo GREC de IrsiCaixa es la terapia con células CAR-T, una tecnología ya consolidada en cáncer. Consiste en modificar las propias células inmunitarias del paciente para que reconozcan y destruyan las células diana del VIH. “La idea es eliminar las células T CD4+ infectadas por el VIH, pero también las susceptibles a ser infectadas. Todo esto, sin afectar a la ‘fábrica’ de T CD4+: las células madre de la médula ósea, que no pueden infectarse y son las encargadas de regenerar el sistema inmunitario. Sería como ‘limpiar’ la circulación de células infectadas para que el organismo pueda repoblarse con células sanas”, ha explicado Salgado, responsable de un proyecto que evalúa esta estrategia. “Estamos en una fase muy inicial y estudiamos, por ahora, si es viable”, ha añadido.
Otros equipos también investigan terapias génicas para modificar el gen CCR5 e inducir la mutación CCR5Δ32, bloqueando la entrada del virus en las células, pero estas aproximaciones se encuentran también en etapas preliminares.