Por Andrea Martín
13 de enero de 2025Un equipo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), en colaboración con científicos de China, ha identificado una molécula innovadora que podría cambiar el panorama de los tratamientos y las vacunas contra la gripe. Esta molécula, conocida como E10, ha demostrado ser capaz de proteger a ratones frente a diversas cepas del virus gripal, incluidas las responsables de epidemias estacionales y la peligrosa gripe aviar H7N9.
La molécula E10 pertenece a la clase de los nanocuerpos, pequeñas proteínas similares a los anticuerpos que pueden unirse con alta precisión a las estructuras del virus. Según el profesor Davide Angeletti, de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo y autor principal del estudio, E10 se adhiere a una región conservada de la proteína de superficie del virus, bloqueando su capacidad para infectar células. "Es raro encontrar una molécula capaz de proteger contra tantos virus de la gripe diferentes. Además, los virus que intentan mutar para evadir la molécula pierden su capacidad de crecer eficazmente, lo que supone una ventaja significativa", explicó Angeletti.
El estudio, publicado en la revista Nature Communications, también sugiere que una vacuna basada en esta región conservada podría proporcionar protección frente a múltiples variantes de la gripe.
La gripe continúa siendo una de las mayores amenazas para la salud pública mundial, causando epidemias anuales que resultan en cientos de miles de muertes. Este descubrimiento abre nuevas vías para desarrollar tratamientos más efectivos y vacunas que abarquen un espectro más amplio de variantes del virus.
El potencial de E10 no solo radica en proteger contra infecciones activas, sino también en ser la base de vacunas que ofrezcan inmunidad frente a múltiples variantes de gripe. "Este avance podría cambiar cómo abordamos la prevención y el tratamiento de la gripe, ofreciendo una estrategia más amplia y duradera", concluyó Angeletti.
Aunque todavía se encuentra en fases iniciales, este descubrimiento podría marcar un antes y un después en la lucha contra una enfermedad que sigue siendo un reto sanitario global.