
Por Juan García
7 de abril de 2026La realización de ejercicio físico es una pauta habitual para mejorar la salud y la respuesta al tratamiento de las personas con cáncer. Sin embargo, el cansancio, el dolor y los efectos secundarios de la terapia pueden dificultar su práctica regular en estos pacientes, por la ciencia trata de encontrar vías alternativas para obtener los beneficios metabólicos que aporta el ejercicio. Aquí reside el valor del último hallazgo de un equipo de investigadores de EE.UU., que ha descubierto cómo la metformina -un fármaco ampliamente utilizado para la diabetes- podría ‘replicar’ esos efectos beneficiosos del ejercicio físico en pacientes con cáncer de próstata.
La investigación, desarrollada por el Sylvester Comprehensive Cancer Center, perteneciente a la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, ha descubierto que este medicamento aumenta los niveles de una molécula natural implicada en la regulación de la energía y el peso corporal en estos pacientes oncológicos. Concretamente, se trata de la N-lactoil-fenilalanina, o Lac-Phe, que se produce cuando el cuerpo está bajo demanda metabólica. Esta sustancia se acumula por la interacción del lactato con la fenilamina como consecuencia de la realización de ejercicio intenso, provocando cambios en el gasto energético y la regulación del apetito.
Los investigadores encontraron que estos efectos beneficios no se producían únicamente con la realización de actividad física, sino que también se producía un aumento de la Lac-Phe en personas que tomaban metformina, incluso en ausencia de actividad física. En base a estos resultados extraídos de estudios preclínicos, los investigadores trataron de dilucidar si podría activarse farmacológicamente esta vía metabólica en pacientes con tratamientos que dificultan la realización de ejercicio, como ocurre con las personas que padecen cáncer de próstata.
Así, el equipo de Sylvester se centró en analizar este tipo oncológico, donde se sabe que las terapias hormonales alteran el metabolismo y contribuyen al aumento de peso, la resistencia a la insulina y el riesgo cardiovascular. De esta forma comprobaron que los niveles de Lac-Phe en pacientes tratados con metformina se aproximaron a los obtenidos tras un ejercicio intenso. Además, encontraron que el efecto persistió después de iniciar la terapia hormonal.
El equipo investigador subraya que estos hallazgos no señalan que la metformina pueda reemplazar a la actividad física, pero aporta una vía alternativa para activar los mecanismos moleculares que producen beneficios como consecuencia del ejercicio.
“Este estudio refleja lo que es posible cuando la ciencia de laboratorio, la biología metabólica y la investigación clínica se combinan intencionalmente para realizar estudios transdisciplinarios”, afirmó la Dra. Marijo Bilusic, investigadora de Sylvester y primera autora del estudio, oncóloga genitourinaria y profesora de oncología médica en la Facultad de Medicina Miller. A este respecto, recalca que el estudio ha aportado “una comprensión más clara de cómo un fármaco de uso común puede favorecer la salud metabólica durante el tratamiento del cáncer de próstata”. Por ello, subraya que las conclusiones de esta investigación, que publica la revista EMBO Molecular Medicine, son “especialmente significativas” para los pacientes que ven limitada su capacidad de hacer ejercicio.
No en vano, desde el centro Sylvester señalan que estos elevados niveles de Lac-Phe no se asociaron con una respuesta antitumoral a la metformina, por lo que inciden en la necesidad de efectuar estudios más exhaustivos para determinar la utilidad de esta sustancia como mercador de eficacia anticancerígena. Lo que sí muestran los resultados es cómo este fármaco explica cómo el organismo gestiona la energía, el peso y el estrés metabólico durante el tratamiento. Los resultados se confirmaron para asegurar que los hallazgos no se limitaran a un único contexto clínico y, de hecho, también se observaron aumentos en pacientes que recibían otras terapias metabólicas.
“La terapia contra el cáncer suele afectar al organismo de maneras que van más allá del tumor”, afirmó la doctora Priyamvada Rai, investigadora de Sylvester, codirectora del Programa de Biología Tumoral de Sylvester y profesora de radiooncología en la Facultad de Medicina Miller. “Favorecer la salud metabólica puede influir en cómo los pacientes toleran el tratamiento y cómo se sienten con el tiempo, incluso si no modifica directamente el crecimiento del tumor. Este estudio brindó la oportunidad de investigar vías moleculares que pueden activarse terapéuticamente para obtener mejores resultados en tratamientos que inducen estrés metabólico”.
“Lo alentador de este trabajo es que nos recuerda que la atención oncológica no se trata solo de atacar los tumores, sino también de brindar apoyo integral al paciente”, ha afirmado el doctor Rai. “Al comprender mejor cómo los tratamientos afectan el metabolismo, podemos empezar a identificar maneras de ayudar a los pacientes a mantener su fortaleza, resiliencia y calidad de vida a lo largo de su tratamiento”.