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Desarrollan lágrimas humanas en laboratorio

El grupo Organoid ha creado el primer modelo organoide de la conjuntiva humana real, tejido involucrado en la producción de las lágrimas

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Desarrollan lágrimas humanas en laboratorio
@freepik

Por Aurora Molina

18 de enero de 2024

Investigadores del grupo Organoid, del Instituto Hubrecht (Países Bajos), han desarrollado el primer modelo organoide de la conjuntiva humana. Estos organoides se encargan de imitar la función de la conjuntiva, el tejido que está involucrado en la producción de las lágrimas. Este tejido es una membrana que protege la parte blanca del ojo contra infecciones y que también se encuentra detrás del párpado.

Según explican desde el Instituto, son varias las enfermedades que pueden afectar a la conjuntiva del ojo humano: alergias, cáncer, infecciones, etc. En los casos más graves, la disfunción de este tejido puede llegar a producir ceguera, por lo que, gracias a la creación de los organoides, ahora es posible probar fármacos destinados a curar las enfermedades que afectan a la conjuntiva.

Primeros pasos 

Con el objetivo de conocer mejor la composición y el funcionamiento de la conjuntiva del ojo humano, los investigadores se propusieron desarrollar el primer modelo humano de este tipo de tejido. Para ello, explican desde Hubrecht, los investigadores utilizaron células de una conjuntiva humana real y las cultivaron hasta que obtuvieron estructuras tridimensionales. Estas estructuras son los organoides y funcionan como una conjuntiva real. “Una vez que tuvimos estos organoides en funcionamiento, quisimos saber cómo interviene la conjuntiva en la producción de lágrimas”, explica Marie Bannier-Hélaouët, investigadora principal del proyecto. "Descubrimos que la conjuntiva produce componentes antimicrobianos y, por lo tanto, contribuye a la producción de lágrimas de más formas además de la generación de moco".

Una vez que obtuvieron este primer resultado, los investigadores dieron un segundo paso: alterar las condiciones de las estructuras en miniatura para imitar las alergias. "Los organoides comenzaron a producir lágrimas completamente diferentes, había más moco pero también más componentes antimicrobianos", señala la investigadora Bannier-Hélaouët.  En este punto encontraron que un tipo de célula se volvía más abundante cuando imitaban a las alergias, por lo que los investigadores sugieren que “desempeñan un papel en la reacción del ojo a las alergias”.

Este modelo abre la puerta a investigar las enfermedades que afectan a la conjuntiva. “Podemos utilizar el modelo para probar medicamentos para alergias” u otras enfermedades, afirma Bannier-Hélaouët. A largo plazo podría ser útil incluso para “fabricar conjuntivas de reemplazo para personas con quemaduras oculares, cánceres oculares o trastornos genéticos”.

Actualmente, según señalan los investigadores, están realizando “estudios preclínicos en conejos para evaluar si el enfoque es factible y útil”.

¿Futura aplicación clínica? 

Según ha declarado Mor Dickman, oftalmólogo y experto en trasplante de cornea y células madre, estos “hallazgos preliminares del trasplante de organoides en conejos sugieren que los organoides son una estrategia terapéutica prometedora”.

Por el momento la aplicación clínica no es posible, ya que esta terapia sigue en fase de estudio.



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