
Por Nuria Cordón
25 de marzo de 2026La metástasis cerebral representa uno de los escenarios más complejos y devastadores en la evolución del cáncer. En torno a un tercio de los pacientes oncológicos desarrollan tumores metastásicos en el cerebro, una fase que durante años se ha considerado prácticamente el punto final de la enfermedad y que, debido a su mal pronóstico, incluso llegó a excluir a estos pacientes de numerosos ensayos clínicos.
Sin embargo, nuevos trabajos científicos están empezando a cambiar esa visión. Este es el caso de un estudio liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que ha identificado un mecanismo clave que permite a las células tumorales manipular el sistema inmunitario del cerebro para favorecer su propia expansión. El hallazgo, publicado en la revista científica Cancer Research, también demuestra que existe un fármaco capaz de bloquear ese proceso y frenar la metástasis cerebral.
La investigación ha sido dirigida por Manuel Valiente, jefe del Grupo de Metástasis Cerebral del CNIO, con Laura Álvaro-Espinosa como primera autora del estudio.
Durante mucho tiempo se pensó que la metástasis cerebral era simplemente el resultado de la llegada de células tumorales al cerebro. Sin embargo, los trabajos del equipo del CNIO muestran que el proceso es mucho más complejo. Según explica Valiente, la metástasis solo prospera cuando las células cancerosas logran transformar el entorno cerebral para hacerlo favorable a su crecimiento. “Las células tumorales deben alterar el cerebro ellas mismas”, señala el investigador.
Cuando las células procedentes de un tumor primario alcanzan el cerebro, la mayoría no logra sobrevivir, ya que este órgano presenta condiciones muy diferentes a las de los tejidos donde se originó el cáncer. Solo unas pocas células cuentan con la capacidad necesaria para adaptarse.
Las que lo consiguen inician un proceso de reprogramación del tejido cerebral: modifican el funcionamiento de las células del entorno, activan vías moleculares que normalmente permanecen inactivas y crean un ambiente que favorece exclusivamente su crecimiento. Este proceso permite que las células tumorales proliferen sin control y formen nuevas lesiones metastásicas.
Durante la última década, el grupo del CNIO ha identificado varios de los cambios moleculares implicados en esta “reforma” del cerebro y ha investigado posibles estrategias para bloquearlos mediante fármacos.
El nuevo trabajo desvela un mecanismo adicional especialmente relevante: los investigadores han identificado el papel de una proteína llamada MIF (factor inhibidor de migración de macrófagos) producida por las propias células tumorales.
Esta proteína actúa como una especie de “llave molecular” que activa una estructura llamada CD74, presente en la superficie de determinadas células del sistema inmunitario del cerebro: los macrófagos y la microglía.
En condiciones normales, estas células forman parte del sistema de defensa del organismo y ayudan a combatir el crecimiento tumoral. Sin embargo, el estudio muestra que el tumor utiliza la proteína MIF para reprogramarlas y convertirlas en aliadas del cáncer. De este modo, células que inicialmente podrían combatir la metástasis pasan a favorecer su expansión.
Los investigadores explican en el artículo que “la microglía y los macrófagos CD74+ son reprogramados y pasan de tener una naturaleza potencialmente antitumoral a pro-metastásica en el cerebro”.
Uno de los aspectos más prometedores del estudio es que los científicos han identificado un medicamento capaz de bloquear este mecanismo. Se trata de ibudilast, un fármaco que impide la unión entre MIF y CD74.
Este medicamento ya está aprobado en algunos países para el tratamiento del asma y otras enfermedades inflamatorias, lo que significa que su perfil de seguridad es conocido.
Los experimentos realizados por el equipo del CNIO muestran que ibudilast logra frenar la metástasis cerebral tanto en modelos animales como en muestras frescas de pacientes procedentes de distintos tipos de tumores primarios. Además, el fármaco presenta una característica clave para tratar enfermedades del sistema nervioso central: penetra eficazmente en el cerebro.
El equipo investigador espera que estos resultados puedan abrir la puerta a ensayos clínicos en pacientes en un futuro próximo. “Estamos trabajando para poder iniciar un ensayo clínico a medio plazo”, explica Valiente.
El estudio también sugiere que este mecanismo podría estar implicado en otras enfermedades neurológicas. Así, los investigadores observaron que la reprogramación de las células CD74 inducida por MIF también aparece en patologías neurodegenerativas y neuroinflamatorias, como la enfermedad de Alzheimer o la esclerosis múltiple. Además, procesos similares se han observado recientemente en tumores cerebrales primarios, como el glioblastoma.
Para Valiente, esto indica que la acción de MIF podría representar un mecanismo común en diversas enfermedades del cerebro. “La reprogramación por parte de MIF puede ser una vulnerabilidad común en diversas enfermedades cerebrales, un mecanismo compartido que puede ser redirigido terapéuticamente”, señala el investigador.
El trabajo del CNIO también pone de relieve la importancia de dos herramientas desarrolladas por este grupo de investigación. Una de ellas es RENACER, el primer banco mundial de muestras vivas de metástasis cerebral, un repositorio que permite estudiar directamente tejido tumoral procedente de pacientes y analizar cómo responden las células metastásicas a distintos tratamientos.
La segunda herramienta es METPlatform, una plataforma experimental diseñada para probar fármacos en estas muestras.
Ambos recursos han sido ampliamente reconocidos por la comunidad internacional de neuro-oncología y ya han permitido iniciar varios ensayos clínicos basados en sus resultados.
A pesar de los avances en el tratamiento del cáncer, la metástasis cerebral sigue siendo uno de los mayores retos de la oncología.
Hasta un 30 % de los pacientes con cáncer desarrollan metástasis en el cerebro, especialmente en tumores de mama, pulmón, melanoma, colon y recto. Sin embargo, en la actualidad no existen tratamientos específicos dirigidos a este proceso, más allá de opciones como la cirugía o la radioterapia.
Por ello, encontrar nuevas terapias que puedan bloquear la metástasis cerebral constituye una prioridad para la investigación oncológica. “Se trata de una necesidad clínica no cubierta”, subraya Valiente.