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Hallan mayores niveles de microplásticos en sangre en pacientes que sufren un infarto de miocardio

Los investigadores identificaron el tabaquismo como el principal factor asociado a la presencia de estas particulas en los pacientes, con casi seis veces más probabilidades de detectarlos en fumadores que en no fumadores

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Hallan mayores niveles de microplásticos en sangre en pacientes que sufren un infarto de miocardio

Por Santiago Melo

15 de julio de 2026

La presencia de microplásticos en el organismo vuelve a situarse en el foco de la investigación científica. Un estudio internacional publicado en la revista European Heart Journal ha observado que los pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio presentan una mayor concentración de micro y nanoplásticos en la sangre que irriga el corazón que las personas con cardiopatía isquémica estable o con arterias coronarias normales. 

La investigación, desarrollada por científicos de la Universidad Sapienza de Roma, la Universidad de Verona y la Universidad de Campania Luigi Vanvitelli, analizó muestras de sangre de las arterias coronarias de 61 pacientes sometidos a una angiografía. De ellos, 19 habían sufrido un infarto de miocardio, 20 presentaban cardiopatía isquémica crónica y 22 tenían arterias coronarias normales. 

Los resultados mostraron que el 84% de los pacientes que habían sufrido un infarto presentaban niveles elevados de micro y nanoplásticos, frente al 40% de quienes padecían cardiopatía isquémica estable y el 32% de las personas con arterias normales. Además, los pacientes infartados presentaban una mayor diversidad de polímeros plásticos, siendo el polietileno, utilizado habitualmente en envases y productos de consumo, el material detectado con mayor frecuencia. 

Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que estas partículas no se localizaron en la pared de las arterias ni en las placas de ateroma, sino circulando en la sangre de las arterias coronarias. "En pacientes infartados, el nivel de plástico fue casi el doble del observado en pacientes con enfermedad cardíaca estable. Podemos decir con confianza que estas partículas están presentes y se concentran en la sangre que irriga al corazón, justo en las arterias donde se producen estos eventos agudos", explica Emanuele Barbato, investigador de la Universidad Sapienza de Roma y autor principal del estudio. 

El tabaco, el principal factor asociado 

Los investigadores también analizaron el papel de distintos factores ambientales. El tabaquismo emergió como el único predictor independiente de la presencia de microplásticos detectables en la sangre coronaria. Los fumadores tenían casi seis veces más probabilidades de portar estas partículas que los no fumadores y, entre los pacientes con infarto que tenían antecedentes de tabaquismo, todos presentaban microplásticos detectables, mientras que ninguno de los participantes del grupo control no fumador los tenía. 

"Nuestros resultados sugieren que fumar puede facilitar que los micro y nanoplásticos entren en el torrente sanguíneo a través de los pulmones. La contaminación atmosférica podría actuar de una forma similar", señala Barbato. De hecho, el estudio comprobó que los participantes expuestos a mayores niveles de contaminación por partículas finas también presentaban una mayor carga de microplásticos en la circulación coronaria. 

Una asociación que todavía no demuestra causalidad 

Pese a la solidez de la asociación observada, los propios autores insisten en que el trabajo no demuestra que los microplásticos sean la causa de los infartos. "Nuestros hallazgos no demuestran que los microplásticos causen infartos, pero revelan una fuerte asociación entre la exposición a la contaminación plástica y las enfermedades cardiovasculares", afirma Barbato. A su juicio, los resultados refuerzan la necesidad de seguir estudiando cómo la contaminación ambiental puede influir en la salud cardiovascular.  

Expertos consultados por el Science Media Centre recuerdan que la investigación se ha realizado con una muestra reducida de 61 pacientes y que la detección de microplásticos en sangre continúa siendo un importante desafío técnico.  

Thava Palanisami, responsable del Laboratorio Australiano de Investigación e Innovación en Plásticos de la Universidad de Newcastle, considera que el estudio "aporta nuevas pruebas importantes" de que los microplásticos y nanoplásticos pueden detectarse en la circulación coronaria de pacientes con infarto y de que se asocian a una mayor inflamación y a factores ambientales como el tabaquismo o la contaminación del aire. No obstante, recuerda que "todavía no existe un método estandarizado a nivel internacional para el muestreo, la extracción, la identificación y la cuantificación" de estas partículas, por lo que serán necesarios estudios más amplios antes de extraer conclusiones firmes. 

En una línea similar, Roberto Rosal, catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Alcalá, considera que el trabajo supone una aproximación pionera para estudiar la relación entre la contaminación por plásticos y la salud cardiovascular, pero advierte de que presenta "debilidades metodológicas importantes". Entre ellas destaca el reducido número de pacientes incluidos y las limitaciones de la técnica utilizada para identificar los microplásticos, lo que, a su juicio, obliga a interpretar los resultados con prudencia. 

A pesar de estas limitaciones, tanto los autores como los expertos coinciden en que la investigación supone un nuevo paso para comprender el posible impacto de la contaminación ambiental sobre la salud cardiovascular.



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