
Por Medicina Responsable
28 de mayo de 2026El Hospital público Gregorio Marañón de Madrid ha completado el primer ensayo clínico del mundo que emplea células T reguladoras del timo (thyTreg) en niños sometidos a un trasplante cardíaco
Los resultados preliminares han demostrado que una única administración de esta terapia celular, realizada pocos días después de la intervención, permite mantener durante meses una mayor reserva de células T reguladoras (Treg) encargadas de favorecer la tolerancia inmunológica al nuevo órgano. “Ninguno de los pacientes tratados que ya ha completado dos años de seguimiento ha presentado signos de rechazo”, han anunciado desde el centro hospitalario.
Aunque los investigadores han manifestado que todavía no puede atribuirse exclusivamente a esta terapia la ausencia de rechazo, los datos apuntan a que el refuerzo de las células T reguladoras contribuye a disminuir el riesgo agudo en la etapa más crítica tras el trasplante.
La investigación, iniciada en 2019, ha sido desarrollada por el Laboratorio de Inmunorregulación del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón (IiSGM) y el Servicio de Cardiología Pediátrica del Hospital Materno Infantil Gregorio Marañón.
Las células T reguladoras son esenciales para mantener el equilibrio del sistema inmunitario y evitar respuestas inmunológicas descontroladas. Su descubrimiento fue merecedor del Premio Nobel de Medicina 2025.
La principal innovación del estudio desarrollado en el Gregorio Marañón ha residido en el origen de estas células. Por primera vez, los investigadores han utilizado tejido tímico, extraído habitualmente durante la cirugía cardíaca pediátrica y descartado hasta ahora, como fuente para obtener células Treg de alta estabilidad y capacidad reguladora. “Las thyTreg se aíslan, procesan y administran posteriormente al propio paciente para potenciar su capacidad natural de aceptar el órgano trasplantado”, han explicado desde el hospital madrileño.
Los resultados preliminares de este ensayo fase I/II han confirmado tanto la viabilidad técnica del procedimiento como su perfil de seguridad. “Hasta el momento, diez menores de dos años recibieron la terapia y seis de ellos ya han completado el seguimiento clínico de dos años tras el trasplante”, han subrayado.
Durante los seis primeros meses posteriores a la cirugía, el periodo de máximo riesgo de rechazo agudo, los pacientes tratados mantuvieron niveles significativamente superiores de células Treg en sangre respecto a pacientes que no recibieron esta terapia. En algunos casos, esos niveles se mantuvieron incluso por encima de los valores previos al trasplante durante dos años. Además, ninguno de los pacientes desarrolló anticuerpos específicos frente al donante, “uno de los principales desencadenantes del rechazo inmunológico”, como explican desde el centro hospitalario.
Tras estos primeros resultados, el equipo liderado por el doctor Rafael Correa, director del Laboratorio de Inmuno-regulación del Marañón, junto a las doctoras Manuela Camino y Nuria Gil y los especialistas de Cirugía Cardíaca Infantil, prepara nuevos ensayos clínicos. “El objetivo será evaluar si dosis adicionales de thyTreg permiten no solo mantener la protección frente al rechazo, sino también reducir progresivamente la necesidad de inmunosupresores sin comprometer la estabilidad inmunológica del paciente y manteniendo su capacidad para aceptar el órgano trasplantado sin rechazarlo”, han explicado.
Paralelamente, el grupo ha avanzado en el desarrollo de estrategias con células thyTreg alogénicas, lo que podría ampliar esta terapia a pacientes adultos y a niños en los que no sea posible disponer de tejido tímico.
La relevancia de estos resultados ha despertado el interés de instituciones y sociedades científicas internacionales, entre ellas Harvard University, Massachusetts General Hospital, la Sociedad Española de Trasplante y la de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas, que han invitado al equipo investigador a presentar estos hallazgos en congresos y encuentros científicos.