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Investigadores gallegos secuencian, por primera vez, el genoma de un cáncer contagioso que afecta a los berberechos

Han hallado que las células cancerígenas aprovechan la hemolinfa, la sangre del berberecho, para expandirse por todo el cuerpo y, además, que roban mitocondrias del organismo del molusco parar sustituir las suyas

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Investigadores gallegos secuencian, por primera vez, el genoma de un cáncer contagioso que afecta a los berberechos
Fuente: Universidad Santiago de Compostela

Por Andrea Rivero

3 de octubre de 2023

Investigadores del Centro de Investigación de Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CiMUS), de la Universidad de Santiago de Compostela, han secuenciado, por primera vez, el genoma del cáncer de los berberechos, que es transmitible entre ellos, revelando un genoma desestructurado que no se observa en otros tumores. También han revelado los mecanismos que utilizan las células cancerígenas para evitar extinguirse. 

Aunque este tipo de cánceres no se transmiten a las personas, el estudio, publicado en la revista Nature, arroja luz sobre diversos aspectos de la evolución de los tumores: desde el tejido de origen hasta mutaciones similares a las que se localizan en cánceres humanos. 

Los cánceres contagiosos de determinados seres vivos se descubrieron recientemente gracias a los avances del campo de la genética que han permitido determinar en qué individuo se origina una célula de cáncer. Actualmente sólo se conocen cánceres contagiosos en perros, demonios de Tasmania y en varias especies marinas, como los berberechos y las almejas. La secuenciación de uno de estos cánceres transmisibles en los berberechos ha revelado nueva información sobre cómo se ha propagado entre las poblaciones animales durante miles de años. Estos moluscos son uno de los grupos de animales más antiguos de la Tierra, se estima que la han habitado durante más de 500 millones de años. Estos animales pueden contraer cánceres transmisibles que se propagan mediante células cancerosas vivas, que pasan de un berberecho a otro a través del agua de mar. 

Inestabilidad cromosómica 

Para este estudio se analizaron alrededor de 7.000 berberechos comunes (Cerastoderma edule) procedentes de 36 ubicaciones diferentes, todas ellas de la costa europea y del norte de África, desde Marruecos hasta Rusia. Los investigadores hallaron berberechos infectados en España, Portugal, Francia, Inglaterra e Irlanda y, además, también descubrieron que algunos de estos moluscos estaban contagiados por dos tipos de cáncer al mismo tiempo. 

Entre los hallazgos que más sorprendieron al equipo investigador fue encontrar un genoma muy desestructurado. El número de cromosomas en las células sanas de un berberecho normal siempre es 38, pero en estos animales enfermos encontraron células cancerosas dentro de un solo tumor que contenían números muy diferentes de cromosomas. Algunas células contenían tan solo 11 cromosomas y otras hasta 354. 

En el caso de las células cancerosas humanas se sabe que no pueden sobrevivir a altos niveles de inestabilidad cromosómica, aunque los niveles moderados a menudo hacen que los tumores tengan más probabilidades de propagarse a otros órganos y volverse resistentes al tratamiento. Los investigadores ahora van a seguir profundizando en esto para conocer cómo las células de cáncer contagioso de berberecho sobreviven a los efectos de la inestabilidad genómica para comprender esto en todas las formas de cáncer, incluido el humano. 

Evitar la extinción

Mediante el análisis genético de la evolución de los tumores también pudieron encontrar las estrategias que usa el cáncer para evitar su extinción, por ejemplo, comprobaron que las células cancerosas habían robado mitocondrias, es decir, los pequeños orgánulos que generan la energía de la célula, de sus berberechos huésped al menos en siete ocasiones.

En cuanto al origen, encontraron que los dos cánceres contagiosos de los berberechos son leucemias y se desarrollan en el tejido hemolinfa, la sangre de estos animales. Para los investigadores esto sugiere que el cáncer se aprovecha de la oportunidad que ofrece la hemolinfa para expandirse por todo el cuerpo. Sin embargo, es complicado estimar con precisión la edad de estos cánceres, aunque los hallazgos de este estudio apuntan a que probablemente surgieron hace siglos o incluso milenios.

En conclusión, apuntan a que estos cánceres contagiosos se originaron en la hemolinfa, se han propagado lentamente a través de las poblaciones europeas de berberechos acumulando mutaciones diversas y capturando mitocondrias de las células huésped como reemplazo de las suyas propias cuando se dañan.



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