
Por Clara Arrabal
2 de enero de 2026Un equipo de científicos de la Universidad Northwestern (Estados Unidos) ha desarrollado un fármaco experimental capaz de frenar el desarrollo temprano de la enfermedad de Alzheimer en modelos animales. Esta nueva terapia ha sido denominada NU-9 y ya ha demostrado reducir de manera significativa la inflamación cerebral asociada a esta patología.
El estudio ha sido publicado en la revista Alzheimer´s & Dementi y, según el grupo de científicos que lo ha llevado a cabo, el NU-9 podría ser una nueva estrategia para atacar a la enfermedad en sus primeras etapas y abrir nuevas vías terapéuticas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alzheimer afecta a unas 60 millones de personas en todo el mundo y, a nivel nacional, 800.000 personas viven con la enfermedad en España. Además, se calcula que esta enfermedad podría triplicarse en las próximas décadas debido al envejecimiento de la población para situarse así como la caula más común de demencia, sobre todo en personas mayores de 65 años.
La clave de este fármaco es que puede actuar sobre unas moléculas tóxicas llamadas oligómeros beta-amiloide, un subtipo hasta ahora desconocido y altamente tóxico que se presenta en pequeñas agrupaciones de proteínas que desencadenan algunos de los primeros cambios cerebrales del alzheimer, como la activación anormal de las células inmunitarias del cerebro, la disfunción neuronal y la inflamación.
Concretamente, el NU-9 ha conseguido reducir la activación anormal de los astrocitos, las células que protegen a las neuronas y que, durante el progreso de la enfermedad, pueden volverse dañinas. Además, ha dismuniudo una forma alterada de la proteína TDP-43, y que también se asocia al deterioro cognitivo.
De esta manera, los investigadores han demostrado que el fármaco NU-9 puede aminorar algunos de los marcadores clave de la enfermedad.
Otro de los hitos de esta investigación es el hallazgo de un subtipo nuevo de beta-amiloide y que ha sido denominado ACU193+. Según los investigadores, este aparecen en el interior de las neuronas de manera temprana, antes de que los primeros síntomas de la enfermedad den la cara, y posteriormente se va asentando en los astrocitos para generar así la respuesta inflamatoria del cerebro.
Ante el potencial que presenta este NU-9, los científicos han declarado que continuarán probando este fármaco en otros modelos de alzhéimer, y que tienen previsto realizar estudios a largo plazo para evaluar su capacidad preventiva.