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Un estudio reabre el debate sobre el consumo de estatinas: científicos cuestionan su abandono en mayores de 75 años

La investigación concluye que, en pacientes en esta franja de edad sin antecedentes de accidentes cardiovasculares, dejar de tomarlas no aumenta la mortalidad, aunque los expertos recelan de los resultados

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Un estudio reabre el debate sobre el consumo de estatinas: científicos cuestionan su abandono en mayores de 75 años
Fuente: Magnific

Por Juan García

13 de agosto de 2026

Las estatinas, como uno de los tratamientos más consumidos para controlar el riesgo cardiovascular por sus efectos de reducción del colesterol, han sido objeto de un intenso debate en la comunidad científica y sanitaria en los últimos años. No pocos expertos consideran que se han prescrito en exceso, por lo que la literatura científica se ha centrado recientemente en analizar los beneficios que aporta en diversos perfiles de paciente. 

Este ha sido el objeto de análisis de una reciente investigación publicada por The Lancet Health Longevity, que apunta que los mayores de 75 años sin antecedentes de ictus ni cardiopatía podrían abandonar el tratamiento. Sin embargo, los expertos muestran recelos por el diseño de la investigación y las conclusiones que se extraen de sus resultados. 

Las estatinas se utilizan para prevenir la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (EVA), un tipo específico de enfermedad cardiovascular causada por la acumulación de placa grasa en el interior de las arterias que puede provocar cardiopatías o ictus. Los datos aportados por esta investigación francesa sugieren que la interrupción del tratamiento no produjo un aumento de la mortalidad en comparación con quienes seguían consumiendo las pastillas. Los autores, si bien no abonan un abandono sistemático en la población analizada, apuntan que esta evidencia respalda la toma de decisiones de forma individualizada sobre el abandono del tratamiento en este grupo de edad. 

Como uno de los pilares de la prevención del riesgo cardiovascular para cientos de miles de personas mayores, las evidencias sobre el tratamiento son cruciales para determinar a quiénes resultan más beneficiosas. Aunque la investigación aporta nuevos datos relevantes, varias voces de la comunidad científica han reaccionado con cautela a sus resultados.

Para el expresidente de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) y médico en la Unidad de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, Carlos Guijarro, la principal limitación de este estudio es la muestra de pacientes analizada. En declaraciones recogidas por el Science Media Centre (SMC), el experto considera que el estudio tiene un buen diseño en teoría, pero está claramente limitado por su falta de potencia estadística. Señala que se reclutó aproximadamente la mitad de los pacientes previstos y que la mortalidad observada fue también inferior a la esperada, por lo que el ensayo “no ha tenido potencia suficiente para valorar si, en ancianos, suspender las estatinas modifica la mortalidad”. En su opinión, no existen datos sólidos para afirmar que suspenderlas reduzca o aumente la mortalidad, ni que mejore la calidad de vida.

También cuestiona la validez externa, ya que se trata de una población muy concreta de pacientes franceses de edad avanzada, y advierte de que el resultado no debe interpretarse como una demostración de que las estatinas dejen de ser útiles a partir de los 80 años. Considera especialmente problemática la conclusión que se destaca porque “no se debe sobreinterpretar un estudio negativo infrapotenciado incapaz de evaluar con solidez su propio objetivo principal”.

Respecto a la evidencia previa, recuerda que existen ensayos y metaanálisis mucho más amplios que muestran beneficios cardiovasculares de las estatinas, aunque reconoce que la evidencia específicamente referida a prevención primaria en mayores de 75 años es más limitada. Su conclusión es que el estudio mantiene abierta la incertidumbre y puede servir para individualizar decisiones, pero no justifica recomendar la retirada generalizada de estatinas en personas mayores.

En una línea similar, el catedrático de Cardiología de la Universidad de Sheffield, Robert Storey, subraya las importantes limitaciones del estudio en tamaño y duración. Destaca que solo participaron algo más de 1.000 personas y que únicamente 388 de quienes fueron asignados a suspender las estatinas completaron los tres años de seguimiento, por lo que “el estudio fue demasiado pequeño y el periodo de seguimiento demasiado corto para hacerse una idea clara de los beneficios del tratamiento con estatinas”.

Además, señala que hubo más infartos entre quienes suspendieron el tratamiento (2,1% frente a 1,4%), aunque el estudio no tuvo potencia suficiente para determinar si esta diferencia es real. Subraya también que la mayoría de los participantes tenía más de 80 años y que la población estudiada puede no representar a todos los mayores de 75 años.

Por último, destaca que suspender las estatinas no produjo una mejora apreciable de la calidad de vida ni una reducción clara de los síntomas, por lo que no se observó un beneficio evidente de retirarlas. En conjunto, considera que las circunstancias en las que estos resultados pueden orientar decisiones son “muy limitadas” y advierte del riesgo de que el estudio fomente la suspensión de estatinas en personas que podrían beneficiarse de ellas.



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