
Por Medicina Responsable
19 de agosto de 2026Trabajar en horario nocturno tiene efectos nocivos demostrados sobre la salud. La literatura científica ha documentado cómo el ejercicio laboral en este horario de forma regular incrementa el riesgo de diversas enfermedades, como las cardiovasculares o el cáncer, elevando el riesgo de mortalidad. Como uno de los colectivos profesionales acostumbrados a trabajar durante la noche, los médicos no son ajenos a estos efectos, por lo que una investigación promovida por un equipo de científicos de la Universidad de Missouri (EE.UU.) ha tratado de analizar cómo podrían mitigarse esos efectos.
Y sus conclusiones apuntan a una posible fórmula para evitar los daños a la salud. Según indican los investigadores, una leve modificación en los horarios podría aportar notables beneficios para los facultativos. El equipo investigador analizó los efectos de modificar los turnos a los médicos de Urgencias que habitualmente trabajan de noche, para adelantar dos horas tanto la entrada como la salida. De esta forma, pasaron de trabajar en turnos de 22 a 6 horas, a hacerlo de 20 a 4 horas.
El jefe del Departamento de Medicina de Urgencias de la Facultad de Medicina de la citada universidad, el doctor Matthew Robinson, destaca que este simple cambio reportó mejoras en la salud y el bienestar de los médicos. "El horario más temprano conllevaba mejoras medibles en la calidad del sueño y en los biomarcadores asociados a la inflamación", han explicado.
La clave que explica estos resultados se encuentra en los ritmos circadianos. En sus conclusiones, el estudio enfatiza que el hecho de permitir a los médicos dormir más en las horas nocturnas les ayudaba a sincronizar su sueño con el ritmo circadiano natural del cuerpo. Los investigadores se habían basado en evidencias anteriores que relacionaban las alteraciones en este ritmo interno con mayores tasas de inflamación y un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y agotamiento profesional.
Para llegar a este punto, los expertos han medido biomarcadores asociados con la inflamación, incluyendo el recuento de glóbulos blancos y plaquetas, antes y después de cambiar al nuevo esquema de tratamiento. Al respecto, el equipo de trabajo ha explicado que baremos elevados de estos marcadores pueden indicar una mayor inflamación, la cual se ha relacionado con problemas de salud crónicos.
"Ambos marcadores disminuyeron después de que los médicos adoptaron el esquema anterior, lo que sugiere que el cambio de esquema puede reducir la inflamación", han indicado los autores, al tiempo que han declarado que, "tras cambiar sus horarios, los médicos experimentaron un sueño más reparador, lo que les ayudó a sentirse más descansados y revitalizados".
Por último, Robinson, que ha afirmado que "el cambio de horario les permitió estar más tiempo despiertos durante el día, lo que a su vez les brindó más tiempo para actividades sociales y para estar con la familia, algo fundamental para tener una vida plena", ha manifestado que espera realizar estudios más amplios para comprobar si los beneficios para la salud derivados del cambio de horarios se extenderían a las enfermeras.
Con plena vigencia del debate sobre las guardias de 24 horas en España y el diseño y reparto de los turnos, evidencias como esta pueden alumbrar la toma de decisiones para el diseño de los cuadros y la organización de los centros sanitarios.