
Por Clara Arrabal
8 de enero de 2026“Los fármacos adelgazantes funcionan bien cuando se toman de forma continuada, pero la recuperación de peso ocurre tras suspenderlos”, afirma Naveed Sattar, catedrático de Medicina Cardiometabólica y Consultor Honorario de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) en declaraciones a Science Media Centre (SMC). En la misma línea se ha pronunciado la revista médica The BMJ tras publicar un análisis que recopila la experiencia de miles de pacientes que han consumido fármacos de la familia de Ozempic para perder peso. Según este informe, dejar de tomar este tipo de fármacos va seguido de una recuperación del peso, así como de la vuelta a los niveles de salud anteriores al tratamiento, como el colesterol elevado y la presión arterial alta.
Estos resultados, por lo tanto, ponen de manifiesto que los medicamentos adelgazantes deben ir acompañados de un cambio en los hábitos de vida que se mantenga en el tiempo tras dejar el tratamiento y de un seguimiento médico que garantice la buena salud del paciente. De lo contrario, no solo no se mantendrá el peso conseguido, sino que el efecto rebote será real: el paciente acabará ganando los kilos que perdió y se revertirán los efectos beneficiosos sobre su salud cardiovascular y metabólica. La investigación ha sido fruto del metaanálisis de 37 estudios internacionales publicados hasta febrero de 2025 en los que participaron 9.341 personas.
“Los autores estiman una recuperación media de peso de alrededor de 0,4 kg por mes tras el cese del tratamiento, con un retorno del peso a los valores basales aproximadamente a los 1,7 años", explica Marie Spreckley, investigadora de Prevención de la Diabetes y Trastornos Metabólicos Relacionados en Grupos de Alto Riesgo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Además, esta destaca que la recuperación de peso tras suspender la medicación fue mayor que la observada después de los programas conductuales de control de peso, "incluso teniendo en cuenta la cantidad de peso perdido durante el tratamiento".
Por su parte, Adam Collins, profesor asociado de Nutrición de la Universidad de Surrey (Reino Unido), destaca que "la recuperación de peso en quienes dejan los fármacos GLP-1 sería, en cierto modo, inevitable"; y que este estudio "tan oportuno e importante" no solo se centra en la pérdida de peso, sino en el problema mucho mayor de mantener lo perdido. "El mensaje clave que respalda el artículo es que los fármacos agonistas del GLP-1 han hecho que perder peso sea muy fácil, pero mantener esa pérdida es ahora un reto mayor que nunca", explica a SMC.
Los resultados de este metaanálisis, según los investigadores, "no son inesperados y se alinean con los que ya sabemos", explica Naveed Sattar. Esto se relaciona con cómo funcionan los fármacos para la obesidad. "Proporcionar artificialmente niveles de GLP-1 superiores a lo normal durante un periodo prolongado puede hacer que el organismo produzca menos GLP-1 natural y también que sea menos sensible a sus efectos", explica Adam Collins, lo que no supone ningún problema mientras se toman los fármacos, pero en cuanto se retira este arreglo de GLP-1, el apetito deja de estar controlado y comer en exceso se vuelve mucho más probable. "Como cualquier adicción, dejarlo de golpe es un verdadero desafío", añade.
Por ello, los científicos abogan por un apoyo nutricional y conductual continuo tras dejar el tratamiento, así como conseguir crear unos servicios de salud que deberían anticipar que los beneficios cardiometabólicos pueden disminuir a medida que se recupera el peso. "El estudio no muestra que el apoyo conductual prevenga de forma fiable la recuperación tras suspender la medicación, lo que pone de relieve la necesidad de más investigación sobre estrategias eficaces y escalables para el mantenimiento del peso a largo plazo junto con la farmacoterapia", concluye Marie Spreckley.