
Por Virginia Delgado
11 de mayo de 2026En los últimos meses, se está popularizando en las redes sociales el mensaje de que dormir pocas horas, unas cuatro o cinco, hace que seamos más productivos y más disciplinados. Incluso hay quien asegura que madrugar lleva al éxito.
Sin embargo, los neurólogos no solo no están de acuerdo en esta creencia, sino que hacen una advertencia: descansar poco perjudica seriamente nuestra salud. Diferentes estudios han demostrado que tiene consecuencias en la regulación metabólica, en el sistema inmunológico y en el rendimiento cognitivo, e incluso algunos señalan que dedicar pocas horas al sueño lleva a sufrir enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
Hace unas semanas, la revista científica SLEEP Advances publicó un trabajo que, además de confirmar estas creencias, asegura que dormir poco acorta la esperanza de vida. Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores, liderado por Andrew McHill, profesor de la Oregon Health & Science University en Estados Unidos, analizó datos de salud pública y esperanza de vida del país norteamericano entre los años 2019 y 2025. Concretamente, de 400.000 adultos cada año, residentes en diferentes ciudades.
Así, además de afectar a la alimentación o al estilo de vida, los científicos comprobaron que las pocas horas de descanso influyen en la longevidad de forma muy significativa, e incluso más que hábitos tan insanos como el tabaquismo. “No esperaba que estuviera tan fuertemente correlacionado con la expectativa de vida. Siempre hemos pensado que el sueño es importante, pero nuestro estudio realmente lo confirma: la gente debería esforzarse por dormir entre siete y nueve horas, si es posible. Soy fisiólogo del sueño y entiendo sus beneficios para la salud, pero la solidez de la relación entre dormir lo suficiente y la esperanza de vida me pareció extraordinaria”, ha manifestado McHill.
El análisis estadístico no ha profundizado en las razones, pero McHill ha señalado que el sueño influye en la salud cardiovascular, el sistema inmunitario y la función cerebral. “Esta investigación demuestra que debemos priorizar el sueño al menos tanto como lo hacemos con la alimentación o el ejercicio. A veces, pensamos en él como algo que podemos posponer, quizás para más tarde o el fin de semana”, ha concluido.